El alcalde de Palma, Mateu Isern, ha admitido que no se siente "cómodo" acudiendo a inauguraciones, sino que espera que se le recuerde porque está "a pie de calle" visitando cada semana un barrio de la capital balear, dado que, según ha remarcado, su "obligación" es estar pendiente de la gente que "menos tiene y lo pasa peor".

En la tradicional Copa de Navidad, Isern ha manifestado que lo que le da una "satisfacción enorme" es poder dar soluciones a los ciudadanos que viven en los diferentes barrios de Palma arreglando las infraestructuras ya existentes o instalando nuevas para mejorar la vida de los vecinos.

Precisamente, Isern ha visitado este martes la barriada palmesana de Verge de Lluc, donde ha mantenido una reunión con miembros de la Asociación de Vecinos en el Centro de la Tercera Edad y en la que han comentado las actuaciones municipales que se han desarrollado en la zona a petición de los vecinos.

Así, el alcalde ha agradecido el trabajo que desarrolla esta Asociación por "el bien de la barriada", una tarea que, según ha destacado, hace de forma conjunta con el Ayuntamiento de Palma para mejorar Verge de Lluc.

En esta línea, ha detallado que en un año y medio, el Ayuntamiento ha atendido y resuelto un total de 56 pequeñas peticiones entre las cuales figuran rebajar bordillos y la reposición de bancos estropeados y la reparación de aceras y papeleras.

Mientras, en el conjunto de la ciudad, el primer edil ha revelado que durante este periodo de tiempo, se han atendido en menos de 72 horas la gran mayoría de las peticiones que han realizado 8.000 vecinos de distintos barrios, que reclamaban mejoras o el arreglo de algunas infraestructuras.