El Museo de Diseño de Moscú reúne en su muestra inaugural 40 años de estética comunista

  • Recién inaugurado, el primer museo ruso dedicado al diseño popularizará lo mejor de la disciplina en la historia de Rusia y la obra de nuevos valores.
  • Su primera muestra recopila objetos de la vida cotidiana de los habitantes de la URSS de 1950 a la década de los ochenta.
  • Hay pequeños electrodomésticos, juguetes, enseres, carteles, lámparas, útiles de cocina, envases...
Una radio portátil soviética incluida en la exposición
Una radio portátil soviética incluida en la exposición
Moscow Design Museum

Es el primer centro de Rusia dedicado en exclusiva al diseño. El Museo de Diseño de Moscú es fruto de la iniciativa de un equipo de historiadores del arte, arquitectos, comisarios de exposiciones y diseñadores que buscaban un espacio para presentar lo mejor de la disciplina en su país, la repercusión internacional a lo largo de la historia y los nuevos valores.

Los fundadores buscan innovar, "utilizar las más novedosas estrategias museísticas que no se suelen emplear en Rusia". Una de las iniciativas más celebradas ha sido crear una de las salas de exposiciones en un autobus reformado. El vehículo podrá desplazarse a ciudades y pueblos cercanos para impartir charlas, talleres y pequeñas exposiciones que se acercarán a quien tiene dificultades para acudir a la sede central.

Recién inaugurado en noviembre, el museo organiza su primera exposición: Soviet Design 1950-1980's (Diseño soviético, de 1950 a la década de los ochenta), una colección de pequeños electrodomésticos, carteles, juguetes, útiles y envases que ilustran las características de la moda, las artes aplicadas, el diseño industrial y gráfico de la Unión Soviéticatras la II Guerra Mundial y hasta la caída del Telón de Acero.

Algo más que encantadores objetos retro

Los objetos son símbolos de una época, parte del modo de vida de la URSS, de la rutina diaria de los que crecieron con el comunismo. "No son sólo encantadores objetos retro, sino el resultado de un acercamiento sistemático, funcional, estético y humanístico", dicen los organizadores.

Con el ánimo de reflexionar sobre las décadas anteriores para aprender del diseño soviético, la exposición (en cartel hasta el 20 de enero) es "una mirada fresca" que busca provocar la inspiración de nuevas generaciones de creadores y rescatar del olvido objetos que protagonizaron el día a día de más de 293 millones de personas.

Infancia y juegos, ocio y aficiones, deportes y grandes eventos, educación y ciencia, fabricación y vida doméstica... Las diferentes secciones de la muestra repasan los aspectos cotidianos de las piezas, fuertemente influidas por el boom del consumo que vivía occidente, pero siempre con alguna seña de identidad que las hacía válidas para el régimen.

La muñeca-tentetieso Nevalyashka —de cara y cuerpo redondos y abrigada con una capucha roja— fue un clásico desde los años cincuenta y se sigue fabricando. La cámara Zenit-E de 1967 era el equivalente soviético a las populares y asequibles cámaras familiares de Kodak en los EE UU.

Una taza de metal con planetas y estrellas, el aspecto aerodinámico de una aspiradora y una lámpara que bien podría ser un cohete reflejan la obsesión por la carrera espacial que enfrento a los Estados Unidos y a la URSS de 1957 a 1975.

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