La clínica acusada de practicar abortos ilegales se defiende diciendo que no ha incumplido la ley

  • Carlos Morín, el protagonista del documental, niega haber realizado abortos ilegales.
  • Afirma que el aborto de la redactora de DR "no se contempló" por un informe psiquiátrico.
  • El programa fue grabado con cámara oculta.
  • La clínica cuenta con pacientes de varios países europeos.
  • La Generalitat ha abierto un expediente informativo para investigar la denuncia.
El doctor Carlos Morín, de la Clínica Emece de Barcelona podría haber inyectado digoxina de forma ilegal en pacientes extranjeras
El doctor Carlos Morín, de la Clínica Emece de Barcelona podría haber inyectado digoxina de forma ilegal en pacientes extranjeras
20MINUTOS.ES

El director de la clínica acusada de practicar abortos ilegales a mujeres de más de siete meses se defiende. Carlos Morín aseguró practicar abortos sólo en caso de "riesgo para la vida" dela mujer o el feto.

Además, Morín afirmó que a la señora se le atendió y después se le negó la asistencia porque el psiquiatra la rechazó. Su aborto, según la clínica Emece, no llegó a contemplarse.

Un reportaje emitido este domingo por la cadena de televisión pública danesa DR y grabado con cámara oculta acusaba a la clínica Emece de Barcelona, perteneciente al grupo CBM, de realizar presuntamente abortos ilegales a mujeres embarazadas de hasta más de siete meses procedentes de toda Europa.

El Departamento de Salut de la Generalitat ha abierto un expediente informativo para investigar la denuncia de esta televisión y su subdirector de servicios sanitarios, Lluis Torralba, ha señalado que tenía conocimiento del reportaje antes de su emisión a través del director del centro, el doctor Carlos Morín.

Según el reportaje (que puedes ver

rodado hace un mes, en este centro se recurre de forma fraudulenta y sistemática a la cláusula legal que en España autoriza abortos sin límite de tiempo de gestación en caso de riesgo físico o mental grave para la mujer.

En Dinamarca, el aborto es legal hasta las 12 semanas de embarazo y, superado ese período, son las autoridades sanitarias las que deciden si se permite, aunque sólo suelen autorizarlo en caso de malformaciones graves del feto.

En el documental, una periodista danesa embarazada de 30 semanas, contacta con la clínica barcelonesa ocultando su profesión y viaja luego a la ciudad condal acompañada por otro periodista de la cadena, que se hace pasar por un amigo, después de que las autoridades sanitarias danesas le hubieran negado el aborto.

Allí, se entrevistan con el director de la clínica, el doctor Carlos Morín, quien asegura que recibe clientes de países como Francia, Gran Bretaña, Holanda, Alemania e incluso Australia y que el procedimiento es legal y sin riesgos para la mujer.

Morín explica ante la cámara oculta que al feto se le inyecta en el corazón "digoxina", sustancia que se usa para tratar enfermedades cardíacas, lo que le provoca la muerte por parada cardíaca antes de que sea extraído del útero.

A la joven, quien alude a una supuesta ruptura con su pareja para justificar su deseo de abortar, se le pide rellenar unos cuestionarios sobre su salud y estado mental.

El precio de la operación es de 4.000 euros.

El documental ofrece también el testimonio de una joven danesa, cuya identidad y rostro permanecen ocultos, que afirma que se le practicó un aborto en la misma clínica en 2004, cuando estaba embarazada de 26 semanas y a cambio de algo más de 4.000 euros.

Turismo de aborto

El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), Simón Castellví, denuncia la existencia de un "turismo de aborto" en España, que desde hace diez años "miles de europeas" han viajado a Barcelona para abortar y que "muchas" de esas operaciones son ilegales, aparte de calificar a Morín de "rey del aborto".

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