En la segunda y definitoria ronda electoral, el mandatario se enfrentará al socialdemócrata Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Con una ventaja de más de 20 puntos en las encuestas de intención de voto, Lula pareció recuperarse de la zancadilla que sufrió dentro de su propio Partido de los Trabajadores (PT), que le impidió ser reelegido en la primera vuelta, el 1 de octubre.

Lula, ya con tono de vencedor, realizó el sábado una caminata con militantes del PT para saludar a electores en la región industrial de Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo, cuna de su militancia sindical y política.

'Conseguimos en la segunda vuelta juntar todas las fuerzas políticas que quieren un país mas democrático, con desarrollo económico y distribución de renta', dijo a los periodistas.

'Fue por eso que no paré de crecer en las encuestas, todos los días yo crecía un poquito y mi adversario caía un poco', agregó.

En la votación del 1 de octubre el ex líder sindical obtuvo el 48,6 por ciento de los votos válidos, contra el 41,6 por ciento de su rival, con una ventaja mucho menor a la que prevén los sondeos para el domingo.

Pero Alckmin, médico y ex gobernador de Sao Paulo de 53 años, no se dio por vencido y en Río de Janeiro, también en una caminata para saludar a electores confió en su triunfo.

'Ahora se va a consolidar el voto (..) La población es consciente de que Brasil precisa cambiar', dijo a periodistas. 'Siento en la calle mucha confianza y esperanza', agregó.

El cuarto y último debate televisivo que cerró la campaña electoral el viernes apenas sirvió para la reiteración de acusaciones y la exposición de logros, sin que Alckmin aportara elementos nuevos para un cambio de rumbo.

'Fue David contra Goliat, uno fuera del gobierno, sin la máquina del gobierno, enfrentando a la máquina del gobierno', se quejó el aspirante tras la confrontación.

ESCOLLO DIFERENTE

Lula, ex líder sindical de origen humilde, logró aplacar hace cuatro años la desconfianza de los inversores con un discurso más moderado para llegar al poder, desde donde adoptó una política económica ortodoxa.

Su intención de buscar la reelección sufrió sin embargo un revés a mediados del año pasado, cuando surgieron pruebas de financiación irregular de campañas por militantes del PT, también acusado de un esquema de sobornos a legisladores.

El carismático presidente, quien no se ha visto involucrado en esos casos, logró recuperar su golpeada popularidad, que tiene su apoyo fundamental entre los más humildes, y parecía encaminarse a un triunfo en primera vuelta.

Pero la difusión de fotos de fajos de dinero incautados a miembros del PT que estarían buscando comprar un dossier perjudicial para el PSDB, dos días antes de la votación, le impidió ganar la requerida mayoría absoluta el 1 de octubre.

Más de 125 millones de brasileños podrán votar en la elección presidencial. Además, se elegirán también en segunda vuelta gobernadores en 10 de los 26 estados de Brasil.

/Por Julio César Villaverde/.*.