Steven Frayne es un joven de 30 años de complexión delgada, penetrantes ojos azules y un alter ego sorprendente: Dynamo. Ese es su nombre como mago, una profesión en la que ha hecho toda suerte de proezas, como caminar sobre las aguas del Támesis, atravesar con sus manos cristales blindados de una joyería, convertir nieve en diamantes o hacer levitar varios metros a Lindsay Lohan.

Ahora, este ilusionista muestra sus mejores trucos en Dynamo: el mago, todos los viernes (22.30 h) en Discovery Max, donde se convirtió en el mejor estreno de la historia de la cadena, con un 4% de cuota de pantalla y 780.000 espectadores. 20minutos.es habla con él sobre su oficio.

¿Por qué mago?
Desde que era pequeño empecé a hacer trucos de magia y a interesarme por la magia y acabe haciéndome un adicto. Es un mundo que me encanta. Las sensaciones cuando hago un buen truco o cuando estoy haciendo magia son indescriptibles. Y como además no me ha ido nada mal, aquí estoy.

¿Se encuentra con muchos escépticos?
Sí, porque hoy en día tenemos acceso a Internet y a toda la información y somos bastante escépticos respecto a todo. Sí, me encuentro mucha gente escéptica.

¿Y acaban siendo creyentes tras conocerle?
¡Espero que sí! (risas)

Harry Potter?
Harry Potter no está mal, me ha robado algunos trucos, pero no está mal ¿Es necesario el aura de misterio que rodea a los magos?
Es parte intrínseca de la magia, el elemento del suspense hace que no sepas qué va a pasar. Eso es necesario para la magia.

¿Cuál es el primer truco que aprendió a hacer?
El primer truco que aprendí me lo enseñó mi abuelo. Cuando iba a la escuela un par de matones me hacían la vida imposible y me metían en un cubo de basura y me hacían rodar ladera abajo. Mi abuelo me enseñó cómo quitarle la fuerza a la gente, le quité la fuerza a los matones y nunca más se metieron conmigo. Puedo enseñártelo...

(Se pone en pie y pide al periodista que le levante por las axilas, lo cual es fácil, pues es de constitución delgada. Un momento después se concentra, le mira a los ojos y pide que el periodista lo intente de nuevo, pero ya no es posible, parece pesar mucho)

¿Eres creyente ahora? (risas).

¿Qué es lo más raro que le ha pasado haciendo magia?
Una persona se me desmayó, fue muy curioso, divertido.

¿Cual es el elemento fundamental para ser un mago?
Son cosas que hacen falta para cualquier disciplina en el mundo del espectáculo. Hace falta dedicación, creer en ti mismo, tener una visión de lo que vas a conseguir y centrarse en ella.

¿Qué tal le cae Harry Potter?
Bueno, no está mal, me ha robado algunos trucos, pero no está mal (risas).

¿Conoce algún mago español?
Conozco a Juan Tamariz y portugués a Luis de Matos. Pero lo más importante que sé de España es una frase: "Tengo hambre" (lo dice en español y ríe).

Los grandes magos, ¿se miran entre sí con compañerismo o con recelo?
Los magos cuando llegan a cierto nivel sienten un gran respeto mutuo. Los magos más aficionados o que no se dedican profesionalmente a esto en ocasiones sí pueden sentir más celos o envidias, pero eso no pasa sólo en la magia, seguro que también pasa en el mundo de periodismo.