El 'baile' de Estados Unidos y Europa: la recesión no tumbó a Obama, pero amenaza con volver

  • El presidente de Estados Unidos ha revalidado su mandato, al contrario que varios líderes europeos, que en los últimos años han dejado sus Gobiernos.
  • Obama apostó por las medidas de estímulo económico para paliar la crisis y el paro; en Europa aún continúan las políticas de austeridad y los recortes.
  • La tasa de paro en EE UU es del 7,8% y su economía crece al 2%, pero el país debe ahora reducir el déficit público; si no, podría volver la recesión.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (i), habla con la canciller alemana, Angela Merkel.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (i), habla con la canciller alemana, Angela Merkel.
Alejandro Bolívar / EFE

El candidato republicano Mitt Romney lo dijo por activa y por pasiva durante la campaña electoral. Se negaba a que Estados Unidos acabara como Europa, con una —otra— crisis galopante y muchos de sus Gobiernos desalojados del poder.

En parte, se han cumplido sus deseos: mientras líderes como José Luis Rodríguez Zapatero (España), Nicolas Sarkozy (Francia), Yorgos Papandreu (Grecia), Gordon Brown (Reino Unido), Silvio Berlusconi (Italia) o Brian Cowen (Irlanda), entre otros, se han quedado por el camino, el demócrata Barack Obama ha sobrevivido a una reelección y a cuatro años difíciles. Y aún lo tiene bastante complicado.

Aunque la victoria ha sido holgada -332 frente a 206 votos electorales-, el número de votantes que le separa de Romney es pequeño. La ilusión que insufló a su país —y al resto del mundo— cuando sucedió a George W. Bush en 2008 con la promesa de cambio del Yes we can se ha ido desinflando; un poco por la economía, pero también por cuestiones como Guantánamo o la ley de inmigración.

A pesar de todo, Obama ha conseguido movilizar al electorado, sobre todo a hispanos, afroamericanos, mujeres y jóvenes, y tiene por delante varios retos inmediatos. El primero de todos, que todo aquello que ha logrado mantener en equilibrio no se desplome, porque teniendo en cuenta que la crisis en Europa está repercutiendo en la economía de Estados Unidos, si los estadounidenses caen ahora, el rebote será enorme.

Estímulo vs austeridad

Las cifras de EE UU y Europa, sin embargo, no tienen nada que ver. Mientras Europa, cada vez más hundida, apuesta aún por la austeridad, el presidente Obama decidió desde que pisó la Casa Blanca por primera vez estimular su economía para combatir la recesión.

En 2009 firmó la Ley de Recuperación y Reinversión Estadounidense, conocida como la Ley del Estímulo Económico, que incluía reducción de impuestos, desgravaciones e inversiones en varios programas de sanidad, educación, energía o infraestructuras por un valor de 787.000 millones de dólares (unos 616.000 millones de euros) durante dos años. La idea era, sobre todo, crear empleo; y lo logró durante 31 meses.

También rescató a la industria del automóvil. Según el FMI, el país experimenta hoy una "modesta recuperación, su mercado inmobiliario, que estalló con la crisis, se está estabilizando y el crédito privado ha seguido expandiéndose a pesar del retroceso de los bancos de la Unión. En cuanto a la tasa de desempleo, bajó en 2010 del 10% hasta el 8%, aproximadamente, porcentaje en el que permaneció durante 43 semanas. El pasado mes de septiembre bajó al 7,8%.

La Reserva Federal realizó inyecciones de liquidez de billones de dólares en diciembre de 2007, cuando empezó la gran recesión, y recientemente ha decidido que seguirá con sus programas de adquisición de activos. Las adquisiciones de títulos y la política monetaria actual en Estados Unidos apuntan a bajar las expectativas de inflación a medio y largo plazo, y a estimular la inversión.

Aunque sobre todo quieren que crezca el gasto de los consumidores, que equivalen a casi el 70% de la actividad económica. En el tercer trimestre de este año, el crecimiento de la economía de EE UU superó las expectativas —que rondaban el 1,6%— y se situó en un ritmo anual del 2%; el sector mercado de la vivienda registró un aumento de inversiones del 14,4% entre julio y septiembre pasados.

"Aguantar la respiración"

En Europa la situación es muy diferente. La Comisión Europea ha rebajado sus previsiones de crecimiento para la zona euro y ha pronosticado una contracción del PIB del 0,4% para este año y un tímido avance del 0,1% para 2013. El FMI prevé que en 2013 más de 1 de cada 10 "participantes en la fuerza laboral" estará desempleado; en países como Grecia y en España, el paro alcanza ya a uno de cada cuatro.

La canciller alemana Angela Merkel, en sus trece, dijo hace unos días que la Unión Europea necesitará "cinco años o más" de austeridad para superar la crisis económica y pidió a sus socios que "aguanten la respiración", a pesar de que en los últimos meses la Comisión Europea ha tomado conciencia de la importancia de que el camino del ajuste no sea muy brusco, por las consecuencias que genera.

Desde Europa ahora se mira con cierto alivio la victoria de Obama, pero también de reojo. El vicepresidente económico de la CE, Olli Rehn, ha pedido a Obama —también a los republicanos— que convierta en su prioridad alcanzar un pacto para evitar el llamado "precipicio fiscal". Antes de que acabe 2012, republicanos y demócratas tienen que ponerse de acuerdo para establecer un plan que reduzca el déficit público.

Para Rehn es importante que EE UU fije un ritmo sostenido de consolidación fiscal, en lugar de una caída brusca, "tanto por el bien de los propios Estados Unidos como por el de la economía mundial". Si no hay acuerdo, se producirán en 2013 aumentos impositivos y recortes de gastos de 600.000 millones de dólares, Estados Unidos podría volver a entrar en recesión, se produciría una caída de hasta cuatro puntos en el PIB y el paro subiría.

No es fácil: los republicanos son mayoría en el Congreso y los demócratas, en el Senado. La agencia de rating Fitch ha dicho que Estados Unidos debe aumentar el techo de deuda por encima de los 16,39 billones actuales. Con un acuerdo, asegura la agencia, podrá afianzar la recuperación y elaborar un plan creíble de consolidación fiscal; sin acuerdo, añade perderá la máxima calificación crediticia, la 'AAA'.

Credibilidad en los mercados

¿Estas mismas medidas a aplicar en Estados Unidos servirían para Europa? Depende. Para Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School (Reino Unido), el principal problema es la credibilidad que inspira Estados Unidos en los mercados, lo que le capacita para caminar por la senda del gasto sin hacer tambalear a los mercados.

En Europa, añade, "no tenemos un modelo de moneda única completa, lo que nos obliga a mantener equilibrios difíciles. Por tanto, nunca vamos a ser creíbles si España, Italia o Grecia siguen gastando sin control". Carbó opina, por tanto, que "Europa no puede renunciar a la austeridad", aunque sí debería combinarla con una estrategia para el crecimiento. "Ésto es lo que Estados Unidos reclama a Europa".

El analista de Renta 4, David González, por su parte, coincide en destacar a Obama como un defensor de combinar la austeridad con políticas que impulsen el crecimiento, por lo que cree que EE UU seguirá "ejerciendo de contrapeso a la defensa a ultranza de la austeridad de la canciller alemana Angela Merkel, algo que también beneficiaría a España". De momento, la imposición de los recortes en Europa está lejos de atenuarse.

Sabiendo, sin embargo, lo que se le venía encima, Obama centró su campaña en ciertas medidas económicas que el electorado quería oír. Sabe que más del 40% de los parados han estado desocupados más de seis meses y que el consumo no despega, así que prometió exenciones fiscales a empresas, impuestos a los más ricos, más gasto en educación, más empleos en el sector manufacturero y menos dependencia del petróleo extranjero.

Las Bolsas europeas recibieron este miércoles con buenos resultados la revalidación de Obama, aunque la bajada de Wall Street —de un 1,26%— y las previsiones de la Comisión Europea se han encargado de echarles un jarro de agua fría, esta última asegurando que economía de la eurozona se quedará prácticamente en punto muerto durante 2013 y habrá que esperar hasta 2014. Todos, sobre todos los inversores, solo piensan ahora en el 1 de enero de 2013.

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