Las autoridades tunecinas inician una cruzada contra el velo islámico

  • El velo y las barbas pobladas han vuelto a las calles de Túnez en los últimos dos años.
  • Los árabes consideran despreciados sus valores por parte de Occidente y se refugian en el Islam, según los expertos.
  • Blair apoya en el Reino Unido la invitación de Straw a que las musulmanas abandonen el velo.
Velo islámico o 'niqab'
Velo islámico o 'niqab'
Archivo

A pocos días de que concluya el mes de Ramadán, el velo islámico se ha convertido en uno de los principales sujetos que divide a la sociedad tunecina, fomentando un clima de tensión entre partidarios y detractores.

En el mundo árabe, Túnez está considerado el país con costumbres más liberales, al haberse impuesto desde los albores de su independencia una legislación que protege ampliamente los derechos femeninos.

La occidentalización de su sociedad data del talante liberal que aportó su presidente-fundador Habib Burguiba, y todos los intentos hechos por los medios más conservadores para romper ese esquema se saldaron con el triunfo de las feministas.

Pero la situación ha cambiado desde que los árabes consideran despreciados sus valores por parte de Occidente, y a juicio de los tunecinos ese cambio puede situarse en el desastre que supuso la invasión de Irak por los Estados Unidos.

Sintiéndose objeto de una nueva cruzada y atizados por los medios integristas, los tunecinos se refugian en el Islam y adoptan sus manifestaciones externas más estrictas, aunque ello tengo muy poco que ver con sus tradiciones.

Así, desde hace unos dos años vuelve a aparecer en la calle el velo islámico, sobre todo entre las jóvenes, y, aunque con menor intensidad, las barbas pobladas en una parte de la población masculina.

Los signos de ese retorno a las costumbres un tanto orientales han empezado a ser tan fuertes, que por boca del presidente Zine el Abidín Ben Alí, y de varios ministros de su gabinete, se lanzó esta semana lo que parece ser una campaña en contra de la proliferación de esta simbología.

Ben Alí recordó públicamente que el velo no pertenece a las vestimentas tradicionales de las tunecinas, e insistió en que se ponga término "a tales manifestaciones sectarias".

El ministro de Asuntos Exteriores, Abdelwahab Abdallah, uno de sus consejeros más íntimos, afirmó que el velo está siendo utilizado por "una minoría política" para frenar la democratización del país, y aunque no citó expresamente al integrismo, así lo interpretó la opinión pública.

Por el momento, no se han tomado medidas "disciplinarias" para obligar a las jóvenes a quitarse el velo, pero se recuerda que en la época de Burguiba se hizo así.

Los partidarios del velo declaran, por su parte, que el cuerpo de la mujer, y especialmente el cabello, no debe ser expuesto a la mirada pública.

Polémica en el Reino Unido

Túnez no es el único país en el que se ha abierto recientemente la polémica sobre el velo musulmán.

El velo es una marca de separación e incomoda a la gente de fuera de esa comunidad
El primer ministro británico, Tony Blair, afirmó el martes que el velo que cubre la cara de las musulmanas es "una marca de separación", por eso "incomoda a la gente de fuera de esa comunidad".

En su rueda de prensa mensual, Blair apoyó la posición expresada hace unos días por el líder laborista de la Cámara de los Comunes y ex ministro de Exteriores, Jack Straw, quien aseguró que el "niqab" (velo facial) dificulta la comunicación.

"Nadie quiere decir que la gente no tenga derecho a llevarlo, eso sería ir demasiado lejos -dijo Blair-. Pero creo que necesitamos abordar el asunto de cómo integramos adecuadamente a las personas en nuestra sociedad".

Straw suscitó una gran polémica hace dos semanas al invitar a las musulmanas de su circunscripción electoral a quitarse el velo en sus entrevistas con él para tratar de asuntos locales, con el argumento de que las comunidades encuentran su cohesión mediante "relaciones cara a cara".

Una maestra musulmana, supendida

Pocos días después de que el diputado hiciera estas afirmaciones, una maestra de fe musulmana fue suspendida en un colegio del norte de Inglaterra por rehusar quitarse el "niqab" en la clase en presencia de un colega de sexo masculino.

Respecto a este caso, Blair dijo que apoyaba y entendía al director de escuela que tomó esa decisión, aunque recordó que las normas en los colegios deben partir de las autoridades educativas.

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