Expertos instan a adoptar "soluciones imaginativas" en invierno como reintroducir la ganadería y el secano

Un catedrático de Geografía Física lamenta que "la gente no acaba de tener conciencia" y no presta atención a la alerta roja de incendios
El Catedrático De La UV Alejandro Pérez Habla Sobre Los Incendios Estivales
El Catedrático De La UV Alejandro Pérez Habla Sobre Los Incendios Estivales
EUROPA PRESS

El catedrático de Geografía Física de la Universitat de València (UV) Alejandro Pérez Cueva, ha remarcado este jueves que "en invierno es cuando hay que actuar" en materia de incendios, "con soluciones imaginativas, como reintroducir en espacios concretos a la ganadería, primando esa ganadería y dándole una salida adecuada para que sea rentable, e intentar recuperar parcialmente usos del suelo que antiguamente eran de secano y después han sido abandonados".

Así lo ha señalado en la presentación del informe preliminar 'Los grandes incendios del verano 2012 en Valencia', que ha dirigido por encargo del Vicerrectorado de Participación y Proyección Territorial.

A preguntas de los periodistas, ha indicado que "quizá el único campo de responsabilidad de la administración sería que, a pesar que desde foros de expertos, investigadores particulares o varios campos se insiste en que las políticas de prevención son más eficientes y más rentables que las de actuación o extinción, no haya habido suficiente inversión". "Es como si no se acabasen de creer que es mejor gastarse el dinero antes que después", ha lamentado.

Pérez Cueva considera que "en los incendios de este verano, se ha exagerado la crítica a la administración" dado que también incluye a los servicios de meteorología, que "no han fallado", y a los de intervención rápida, de quienes ha dicho que "se piensa que se nos escapan los incendios y no es así, sorprendería saber el porcentaje que son parados enseguida, muy por encima del 90 por ciento".

Además, ha asegurado que el hecho de que "tengamos más masa forestal que nunca" en los últimos años, "es una cuestión de cambios históricos del uso del suelo que tampoco podemos atribuir la responsabilidad a la administración", ni a la actual ni a anteriores.

Propiciar estudios de espectro amplio y otros específicos

En este informe preliminar, se incluirán las propuestas que surjan del debate con investigadores y representantes municipales, para después "darle la máxima difusión posible". No obstante, su director recalca que el objetivo del I Foro de Incendios UV-Ayuntamientos —en el que se integra este trabajo— es "propiciar estudios, tanto estudios marco y de espectro amplio de temas como específicos o ultraespecíficos a partir de convenios que se puedan establecer".

De los cinco incendios que calcinaron más de 50.000 hectáreas este verano, los de Dos Aguas/Cortes de Pallás, Andilla, Chulilla, La Safor y Benagéber, ha precisado que se dieron tres modelos diferentes, un incendio de brisa en el caso de Benagéber, uno de "lucha entre la brisa y el ponente" en La Safor y el resto, los "incendios clásicos de poniente", divididos entre ponente persistente que se mantuvo hasta tres días y rápidos, de un solo día.

Entre las singularidades de estos fuegos, ha destacado que "había mucho material combustible" dada la "paradoja" de que "cuanto mejor se paran los incendios" y "menos incendios hay, más materia para quemar hay cuando haya un incendio extraordinario". "Venimos de muchos años en que apenas ha habido extensiones de incendio y eso ha ido acumulando combustible en las montañas", ha resumido.

También ha indicado que tras un invierno y una primavera "muy secos", los índices de riesgo "eran altísimos" y, además, "incluso alertas rojas que había por incendio, especialmente en situaciones de poniente, no servían para nada porque la gente no acaba de tener conciencia". A modo de ejemplo, ha aludido al fuego de Andilla, donde "en una situación extrema en que llevaba casi un día un incendio y en que la situación meteorológica era persistente", pese a ello "se hizo fuego en la montaña y hubo un segundo gran incendio".

Por otro lado, ha explicado que "las barreras naturales grandes, como los ríos, se ha demostrado que no acaban de funcionar" y "tampoco funcionan para nada los cortafuegos tradicionales, que además cuestan mucho de mantener", pero ha destacado que su eficacia aumentaría si "la limpieza la hiciera el ganado". "Tiene un coste, pero al hacer la cuenta final se ve que el coste de la prevención muchas veces es inferior que el de la actuación", ha sentenciado.

El catedrático subraya que este verano se ha comprobado que "cuando se mantienen el regadío e incluso el secano son también barreras infranqueables para un incendio", por lo que "todas las políticas de primar el mantenimiento de los campos en las zonas de límite con el bosque son también buenas". Así, insiste en que primar esos cultivos "al final puede costar menos que lo que cuesta después intervenir en un gran incendio cuando, además, no hay solución".

"desastre" si los incendios son más frecuentes y extensos

Respecto a la repoblación, ha explicado que "no siempre es cierto que un incendio sea una catástrofe" sino que "a veces, si es de baja intensidad y es pequeño, puede ser incluso una oportunidad porque reintroduce minerales en el suelo y tiene una serie de beneficios, especialmente en un bosque adaptado al fuego como el mediterráneo".

Así, ha aclarado que "el desastre está en que aumenta la frecuencia de los incendios y la dimensión" de modo que si los fuegos "cada vez son más frecuentes, más intensos y más extensos, ahí sí que tenemos una situación verdaderamente desastrosa porque podemos perder biodiversidad y eso sí que es la parte mala de los incendios".

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