Manolo Escobar
Manolo Escobar charlando con 20minutos.es. JORGE PARÍS

Manolo Escobar nació en El Ejido, Almería, en 1931. Fue el quinto de diez hijos. El éxito le llegó en 1962, con su debut en Madrid y Barcelona, y su primer filme, Los guerrilleros. Le avalan más de 20 películas y, sobre todo, sus cerca de 80 discos (24 de ellos, de oro). Está casado y tiene una hija.

Son las seis y media de la tarde, hora de merendar, y Manolo Escobar no perdona. Antes de hablar, un par de tostadas de aceite y un café con leche. Ya lo dijo tras superar sus problemas de corazón: "A partir de ahora, madrugar, caminar y aceite de oliva".

No obstante, a sus 74 años, lo que más le preocupa es la garganta ("no me quito la chaqueta, que el aire acondicionado es muy traicionero"), una garganta que sigue en plena forma, tal y como acaba de demostrar con el espectáculo De Manolo a Escobar, una especie de cabaré en el que, a través de sus 20 canciones más emblemáticas, este auténtico mito de la cultura popular española repasa su vida, de la mano del director vanguardista Xavier Albertí.

Es la primera vez que se sube a un escenario para contar su vida. ¿Impone?
La verdad es que sí, y eso que llevo 45 años en el teatro.



¿Pudor?
Pudor, ninguno. Me gusta. Además, yo no tengo secretos. Ni como Manolo, que en el espectáculo sería la persona, ni como Escobar, que es el personaje popular.

Creo que no tengo grandes defectos ni tampoco grandes virtudes.

No se me ocurre mucha gente más famosa que usted... ¿Aún se mira al espejo y se dice "no me lo puedo creer"?
No, soy muy consciente de quién soy. Además, si en todo este tiempo no me hubiera acostumbrado... ¡La verdad es que yo recuerdo haber sido siempre famoso!

¿Alguna canción le pone aún un nudo en la garganta?
Ya no... Me emocionaba con Madrecita María del Carmen o con Mi pequeña flor, que está dedicada a mi hija...

¿Y hay alguna que no volvería a cantar ni por todo el oro del mundo?
Sí, Que viva España.

Vaya, creí que iba a decir la del carro, o el porompompero... ¿Y eso?
Pues porque es muy de otra época, de otro tiempo, es como una especie de Viva Cartagena folclórico...

Mucha gente le considera, precisamente, un símbolo de una España de otro tiempo.
Yo he sido siempre un artista. Y tampoco me libré de la censura en el franquismo. Me acuerdo, por ejemplo, de que una vez me prohibieron cantar una copla que decía: "A la Virgen del Rocío, como es tan alta, se le ve por abajo la enagua blanca" (ríe).

¿Qué le parece todo lo que está haciendo el Gobierno por recuperar la llamada memoria histórica?
Una tontería que no lleva a ningún sitio. El franquismo habría que olvidarlo y no removerlo. Es un tema más político que social. El pueblo siempre está muy sano.

¿Y aquello de que la nación se está rompiendo, de que vuelven las dos Españas?
Pues que tampoco es para tanto. Sería muy triste.

Usted fue emigrante, y sus canciones acompañaron a miles de emigrantes españoles. ¿Qué piensa del problema actual de la inmigración?
Esas personas vienen a hacer trabajos que muchos españoles no quieren hacer. Que vengan, claro que sí, pero de forma regular. No creo que seamos racistas, pero hay cabreo, tal vez por ignorancia...

En 2001, Todo es posible en Granada (su último filme) fue una de las tres películas españolas más vistas en todo el año en televisión. ¿Hemos cambiado poco?
A la gente le gusta recuperar el cine de siempre. No eran películas para ganar festivales, pero hacían pasar una hora y media muy entretenida.

Se ha confesado adicto a la televisión, y su sobrina, Ana García Lozano, es una conocida presentadora. ¿Qué piensa de los programas del corazón, de todo este boom de pseudofamoseo?
Yo no le he puesto jamás una cruz a nadie, pero a estos programas sí se la pongo. Son lamentables. Siempre me he negado a ir. Ahora, que gran parte de la culpa es de quien los ve.

¿Volvería a la tele? ¿Qué recuerdos tiene de Goles son amores, aquel programa en el que salía acompañado de las Cacao Maravillao?
Lo pasé muy bien. ¡Y barríamos a la competencia! Pero a la tele sólo volvería para hacer algo muy especial. Requiere mucha dedicación y no sé si sería capaz.

¿Sabe lo que es e-Mule?
¿Algo de Internet?

Es un programa en el que ahora mismo se están bajando gratis unas 200 obras suyas. ¿Le preocupa?
Bueno, me pasa a mí y a mucha otra gente. En general, lo del top manta y la piratería me preocupa, pero no creo que la culpa sea de los pobres que están vendiendo, sino de los que les surten y, como en la televisión, de quienes compran.

Es conocida su pasión por el arte contemporáneo, del que tiene una gran colección. ¿De dónde le viene?
Empecé la colección en torno a la movida madrileña, que me encantaba. Por cierto, es curioso, porque las dos cosas que más me gustan siempre he sido incapaz de hacerlas yo. Quiero decir que siempre he ido a galerías y he comprado cuadros, pero nunca he cogido un pincel. Y con la música, igual. Jamás he compuesto una canción.

Volviendo a Internet, me temo que David Bisbal tiene más de un millón y medio de páginas en Google y usted, sólo 260.000...
Bueno, ¡no está mal! Además, David es muy amigo mío, un gran artista y, encima, somos paisanos.

¿Se ha comprado ya su nuevo disco?
¡Estoy esperando a que me lo regale!

Lleva 40 años con su mujer, y tan contento...
El secreto es asumir que se puede ser feliz con tu pareja.

¿Qué piensa del matrimonio entre homosexuales?
A mí, que se casen los gays, me parece lo más natural, ¿qué problema hay? Yo tengo muchos amigos homosexuales, es algo que veo todos los días. Lo que no acepto es el aborto, pero ésa es otra cuestión.

Usted era un gran amigo de Rocío Jurado.
Sí, de ella y de su marido. Éramos íntimos. Su muerte fue algo muy duro.

Dijo una vez que era más de Sinatra que de los Beatles...
Sí, aunque mi favorito era Nat King Cole. Y Elvis, claro, que siempre será el rey.

Manolo Escobar en 20 pinceladas

  • ¿Reza? Sí, soy católico.
  • ¿Guarda algo bajo la cama? No.
  • ¿Canta en la ducha? En la ducha no hay quien cante.
  • ¿Qué hace si se desvela por la noche? Leo o hago crucigramas, e intento no despertar a mi mujer, porque duermo con ella.
  • ¿Canta en los karaokes? ¡Alguna vez!
  • ¿Escribe e-mails? De vez en cuando.
  • ¿Cuál ha sido su último viaje? A Alemania.
  • ¿Se sonroja si le halagan? No. Me río o no me río, según.
  • ¿Conserva amigos del colegio? Los he ido perdiendo.
  • ¿Qué ruido le parece más insoportable? Todos, menos la música.
  • ¿Pasaría por quirófano por estética? No.
  • ¿Se hace la cama? No, desde la mili. Pero ayudo en casa.
  • ¿Qué iba a ser de no haber sido cantante? Administrador de correos.
  • Adora: a mi familia
  • Detesta: la mentira.
  • Teme: no tengo miedos.
  • Aspira a: hacer cosas nuevas.
  • Colecciona: arte y, antes, también sellos.
  • Una manía: no tengo.
  • Un defecto y una virtud: creo que no tengo grandes defectos ni tampoco grandes virtudes.