Vicky Larraz
Vicky Larraz ha lanzado 'Earthquake'. Archivo

Alcanzó la popularidad en los ochenta gracias al grupo Olé Olé, a su voz aguerrida, a singles como No controles y a su figurada rivalidad con Marta Sánchez. A finales de la década, llegaría una carrera en solitario y, finalmente, el silencio. Ahora, Vicky Larraz regresa a la música con un sencillo —Earhquake (Terremoto)—  nuevos fans y un dance de los que "todavía se pueden cantar bajo la ducha".

La industria atraviesa un momento difícil. Cuando otros se van, usted vuelve...
Para mí era el momento adecuado: quería volver a la música, mis hijas han cumplido 8 y 10 años y ya pueden entender mis viajes y ausencias. Además,  he logrado coincidir con una serie de personas (el director musical Mario de Arce, el exOlé Olé Marcelo Montesano; Álex G., productor de Kelly Clarkson) con las que he formado un equipo estupendo, muy sólido. ¡Así que hemos decidido tirar para delante!

El cantante es un producto, y si canta en inglés es más exportable En clave dance y en inglés...
Sí, en clave dance pero no al estilo de Lady Gaga o de Madonna, sino al mío, que se acerca más al de Donna Summer y que es música disco con melodía, de la que todavía se puede cantar debajo de la ducha. En cuanto al inglés, lo hablo desde que tenía 4 años y llevo 20 residiendo en Miami. Mi planteamiento es internacional: al final el cantante es un producto y con el inglés se convierte en un producto más exportable.

¿Qué ha estado haciendo en Miami todo este tiempo?
Tras grabar en TVE el programa De carne y hueso se me metió el gusanillo de la tele en el cuerpo. Cuando Telemundo me propuso ser su corresponsal en Miami, no me lo pensé: llevaba años cantando por los escenarios y quería abrir otro ciclo. De una oportunidad salió otra: trabajé en un espacio de Metro Goldwyn Mayer en el que entrevisté a artistas como Alejandro Sanz o Ana Torroja; probé la producción, apareció mi marido y me establecí allí.

Y después de 20 años, ¿no han logrado aún controlarla?
No, ¡nunca! Ya lo digo en la letra del nuevo single, Earhquake (Terremoto): "No control", que es lo más parecido a 'No controles' en inglés. Incluí esa frase con alevosía y premeditación. ¡Puro lenguaje subliminal! Sigo siendo cíclica y dando vueltas.

En esas vueltas, cuando visita España, ¿qué encuentra?
España está mal y eso se refleja en la apatía y en la tristeza de la gente, que va arrastrando los pies... ¡Por eso queremos que este disco sirva para que todo el mundo se olvide de las penas y se eche a bailar!

Con Olé Olé la cosa no terminó bien, no mantenemos el contacto ¿Queda con sus excompañeros de Olé Olé?
No mantengo contacto con ellos, excepto con Marcelo Montesano, que ha participado en Earthquake. Con Olé Olé la cosa terminó mal.

¿Qué ocurrió?
Hubo un intento de retorno del grupo en 2006 que finalmente se truncó.  No me disgustó tanto lo que pasó como la forma en la que pasó. Los componentes de la banda acordamos reunirnos de nuevo. Yo me comprometí a unos puntos y todos me dijeron que "ok". Cuando ya había invertido un año de trabajo en el proyecto, quisieron de repente cambiar de tercio, hacer algo completamente distinto. Aquello me dejó con muy mal sabor de boca.

¿Volverán a ponerse de moda el cardado y las hombreras?
Espero que no porque son difíciles de llevar, aunque si hay algo que he aprendido en la moda es que todo va y viene: la tela de safari, los lunares... Y que todo vale.

¿Qué viene después de un 'earthquake'?
¡Otro terremoto! Ya estoy en ello. Lo característico es que a diferencia del huracán, al que ves venir, los terremotos te pillan por sorpresa. ¡Dentro de poco me llamarán la niña sísmica! Me va a tener que patrocinar el hombre del tiempo.

Biografía

Nació en Madrid en 1962. Su padre era el conocido juez del programa De buena ley de Telecinco. Saltó a la fama en 1982 con el grupo Olé Olé y, después, publicó cuatro discos en solitario. Está casada con un neoyorkino y vive desde hace dos décadas en Miami. Tiene dos hijas.