El presidente de EE UU, Barack Obama, pronunció este jueves el discurso de cierre de la Convención Nacional Demócrata en Charlotte, (EE UU), ante una audiencia entregada y haciendo gala de sus conocidas cualidades para la oratoria.

Con un mensaje más realista y menos hipnótico que aquel Yes we can de 2008,  Obama afirmó que "el camino puede ser más difícil "pero lleva a un lugar mejor", y aceptó formalmente la candidatura a la reelección. Y es que su camino, quiso dejar claro, es muy diferente al del republicano Mitt Romney, y los electores "el 6 de noviembre tendrán que elegir qué país quieren".

En una aparición espectacular, entre gritos y aplausos y una emotiva presentación por parte de su esposa, la carismática Michelle Obama, el presidente brilló con un discurso cargado de alusiones a "la vuelta de América".

Sepan esto: nuestros problemas pueden ser resueltos

"El camino que estoy ofreciendo no es rápido ni fácil (...) No me eligieron para que les dijera lo que quieren oír, sino para que les dijera la verdad. Y la verdad es que tomará más que unos pocos años resolver problemas acumulados durante décadas", subrayó. "Pero sepan esto: nuestros problemas pueden ser resueltos".

Numerosos políticos y celebridades apoyaron al presidente en la clausura de la convención; entre ellos destacan las actrices Eva Longoria y Scarlett Johansson y el senador John Kerry. Antes de Obama habló también su número dos, Joe Biden, que repite como candidato a vicepresidente, y el discurso del presidente fue introducido por el senador de Illinois Dick Durbin.

Experiencia

"Ya no soy sólo un candidato, soy el presidente". Así, dando la vuelta a los argumentos de quienes sostienen que su período de gobierno juega en su contra, aprovechó para recordar sus años de experiencia y algunas de sus políticas.

Entre ellas, algunas medidas tan controvertidas como el Dream Act. Respecto a esta medida, que legalizaría a los estudiantes indocumentados llegados a los EE UU siendo menores de edad, Obama prometió "un mejor futuro a aquellos jóvenes que se dan de bruces con la frontera del único país al que llaman 'casa'".

También tuvo palabras para la educación, que es una "puerta que lleva a la clase media", para las mujeres, los homosexuales y por supuesto, la economía: "Durante los próximos años, grandes decisiones se tomarán en Washington sobre empleo y economía, impuestos y déficit, energía y educación, guerra y paz". Y esas decisiones, continuó, "tendrán un gran impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos en las próximas décadas".

Concretamente, el presidente prometió un millon de empleos en manufacturas, exaltando el Made in América, pero con una meta mucho más modesta que su contrincante republicano Mitt Romney, que ha prometido 12 millones de empleos que conseguirá, supuestamente, con un aumento en la producción de energía y el comercio.

Wall Street y la redistribución de la riqueza

Parte fundamental de su discurso fueron sus proclamas a favor de la clase media, quien, a su juicio, ha estado "costeando" los recortes de impuestos a los ricos. "Nosotros hemos bajado los impuestos a quienes lo necesitan, como la clase media o los estudiantes", dijo, en una alusión a las políticas de beneficio fiscal a los más favorecidos, que a su entender llevan a cabo los republicanos.

Además aseguró que en "América" hay unas "reglas comunes" a todos, incluido Wall Street, y se declaró contrario a "rescates para bancos que no cumplen las normas".

Temas duros

"Prometí que acabaríamos con la guerra en Irak. Lo hicimos". El presidente se atrevió así con los temas 'duros', aquellos que más críticas le han valido por parte de liberales y activistas. "Prometí que me encargaría de los terroristas que nos atacaron el 11 de septiembre", prosigue, "y Osama Bin Laden está muerto".

Prometí que me encargaría de los terroristas, y Bin Laden está muerto".

"Mi oponente dijo que fue una tragedia terminar la guerra en Irak" dijo, en alusión a Mitt Romney, "y que no se sabe cómo se podrá salir de Afganistán; bueno, yo lo haré", afirma el presidente en una arenga de tintes antibelicistas.

"Sacaré gente del campo de batalla y la pondré a trabajar".

Críticas a Romney

El presidente Obama quiso desmarcarse de la alternativa republicana y se refirió irónicamente a su oponente, Mitt romney, que "cree que vive todavía en la época de la Guerra Fría" y su política exterior llevará a EE UU por un "torpe" camino.

"No llamas a Rusia nuestro enemigo número uno, en vez de a Al Qaeda, a menos que sigas atrapado en la era de la Guerra Fría", dijo, tachando tanto Romney como su candidato a la vicepresidencia, Paul Ryan, de "novatos en política exterior". Además quiso cuestionar la capacidad diplomática de quien no pudo "ni ir a los Juegos Olímpicos de Pekín sin insultar a nuestro mayor socio comercial".