Las 1,2 millones de municiones han sido esparcidas por 1.800 bombas de racimo y de fragmentación, según dijo este comandante israelí, en declaraciones recogidas por el diario El Mundo.

En una carta a su ministro de Defensa, Amir Peretz, el comandante israelí dijo: "Hemos cubierto aldeas enteras con bombas de fragmentación. Lo que hemos hecho allí es demencial y monstruoso".

Estas bombas son de una alta imprecisión, por lo cual afectan mucho a las poblaciones civiles cuando se utilizan cerca de ellas.

Hemos cubierto aldeas enteras con bombas de fragmentación. Lo que hemos hecho allí es demencial y monstruoso

Además, se estima que un 40% de la munición esparcida por este tipo de armamento no explota al momento de su caída, por lo que queda como una mina, amenazando la vida de los habitantes del lugar.

Habría sido, según la misiva de la que se hizo eco el diario israelí Haaretz, justamente esta imprecisión de las bombas hizo que los mandos israelíes ordenaran cubrir todo el terreno de bombas.

Respecto al fósforo blanco, en general la comunidad internacional las considera prohibidas, pero una interpretación de un juez israelí permitió a su ejército su utilización, al igual que las bombas de racimo.