Peinar canas y compartir piso ya no son incompatibles.

La edad media de los madrileños que viven en habitaciones de alquiler ronda los 30 años. Trabajadores recién llegados al mundo laboral y estudiantes de postgrado son mayoría entre quienes han tenido que buscar una casa compartida para poder emanciparse, según datos del portal inmobiliario Idealista.com.

Los altos precios de la vivienda obligan a muchos jóvenes a recurrir a este sistema, aunque alquilar no es barato.

 Los altos precios de la vivienda, tanto de compra como de alquiler, obligan a muchos jóvenes a recurrir a este sistema, aunque alquilar un cuarto en la capital no es barato.

Cuesta una media de 359 euros mensuales, con variaciones en función de su tamaño, equipamiento y localización.

"Yo soy de la generación de los mileuristas y la única forma que encontré para independizarme y marcharme del nido familiar fue compartir piso", asegura Sergio G., de 31 años, que paga 416 euros al mes más gastos por una habitación en un piso de Atocha.

 Las zonas céntricas son las más demandadas. Los cuatro distritos que registran más anuncios de habitaciones son Centro (14%), Chamberí (13%), Salamanca y Arganzuela (9%).

Y los que menos ofertas publican son Barajas, Villa de Vallecas y Villaverde, respectivamente.

40 días buscando casa

El tiempo que se tarda en encontrar la oferta idónea es de unos 40 días, aunque depende de lo exigente o no que sea el futuro inquilino.

"Lo normal es pasarte casi un mes madrugando, llamando por teléfono y visitando casas, hasta que por fin encuentras algo decentillo", dice María José C., una azafata de 29 años.

 

Alquilar una habitación en la capital cuesta una media de 359 euros mensuales
La manera gratuita más eficaz de buscar un piso compartido es Internet.

 

De hecho, en sólo tres meses los responsables de Idealista.com han contabilizado en su portal hasta 300.000 búsquedas de habitaciones de alquiler en Madrid.

La moda de las viviendas mixtas

La mayoría de los pisos compartidos son mixtos, es decir, pisos en los que conviven ambos sexos (39%). A éstos les siguen las  viviendas compuestas únicamente por mujeres (38%) y aquellas en las que sólo viven hombres (23%). 

El éxito de las casas mixtas se debe a que son limpias, según asegura Carolina Hipólito, una propietaria que alquila habitaciones a chicos y chicas. "Los hombres son menos guarros cuando comparten casa con mujeres", afirma.