Fernando Royuela: "Este libro surgió de la perplejidad ante este mundo descabellado y absurdo en que vivimos"

Presenta en Huelva y Sevilla su libro 'Cuando Lázaro anduvo', un "satírico y mordaz" retrato de la situación social que nos gobierna
El Escritor Fernando Royuela
El Escritor Fernando Royuela
EUROPA PRESS/ÁNGELA MARTÍN-RETORTILLO

El escritor Fernando Royuela (Madrid, 1963) ha presentado esta semana en Huelva y Sevilla su libro 'Cuando Lázaro anduvo', una novela surgida de la "perplejidad" del autor "ante este mundo descabellado y absurdo en el que vivimos", aunque, matiza, "solo es un retrato por dentro de todo lo que nos rodea, y no tengo ninguna intención ni moralizante, ni didáctica, ni mucho menos ejemplar".

Así, y en una entrevista a Europa Press, Royuela ha señalado que "llega un momento en el que no entiendes nada de lo que está pasando, y entonces no entiendes si eres tú el raro, o lo raros son los demás. Luego los demás tampoco entienden nada, y al final todo el mundo está como actuando. Esa sensación de perplejidad fue el detonante de intentar hablar de esta sociedad y de este mundo tan absurdo y descabellado que estamos viviendo".

Pero, aclara el también autor de 'El prado de los monstruos' (1996) o 'El rombo de Michaelis' (2007), con este libro "quiero mostrar", porque "es un retrato por dentro de todo lo que nos rodea", y "no tengo ninguna intención ni moralizante, ni didáctica, ni mucho menos ejemplar". "No quiero hacer moralina, solo quiero retratar y que sea el lector el que saque sus propias conclusiones", añade.

Preguntado por qué utiliza el pasaje bíblico de la resurrección de Lázaro como detonante de la historia, Royuela responde que "hay dos razones". "El hecho absurdo de la resurrección me parecía muy interesante como punto de partida; primero es como que todo el mundo lo tiene interiorizado y no le parece raro, y luego porque Lázaro es esa persona resucitada que está perdida absolutamente, ha perdido la identidad y el rumbo, y se mueve por la vida como un zombi", explica.

"En definitiva, quería hacer de eso una metáfora de la sociedad, que es un poco como ese Lázaro que no sabe a dónde va, que está caminando hacia ningún sitio, porque vivimos en una sociedad 'zombicizada'", destaca el autor, cuyos trabajos han sido publicados en Francia, Alemania, Italia y Brasil.

Sobre la ironía, Royuela afirma que "es un método muy válido", porque en la novela "hablo de los grandes poderes que nos controlan y manipulan sin que lo sepamos, como es el caso del poder económico, el poder político, o religioso, y a la hora de enfrentarse al poder hay una relación de desigualdad de la que nace precisamente esa ironía". Así, la ironía "surge cuando tú no puedes medirte cara a cara con el que tienes frente a ti, y el único recurso que te queda en este caso es la burla". "Lo siguiente a la ironía es la violencia, y en este sentido, la ironía es la antesala civilizada de la violencia", apostilla.

Además, la novela está llena de personajes perfectamente dibujados, que "son extractos de la realidad". "Ninguno está basado en una persona concreta pero todos podrían ser personas concretas, ya que son estereotipos muy reconocibles, a los que yo les he aportado literatura y fabulación", explica el autor, a quien además de la novela no se le ha resistido la literatura infantil, donde se estrenó con 'Lo que comen los ratones', ni la poesía.

En este sentido, opina que cada género "tiene sus ventajas e inconvenientes". De este modo, continúa, a la hora de intentar hacer un retrato de este mundo, la novela "es un género necesario porque te permite hacer más cosas". Sin embargo, "me gusta mucho la poesía como laboratorio del lenguaje, donde quizás haya un componente más estético", concluye.

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