La Sirenita de Copenhague tiene un pretendiente de acero

  • La capital de Dinamarca inaugura 'Han' (en danés, 'Él'), la escultura de un muchacho mirando hacia el mar como su equivalente femenino.
  • En el puerto de Elsinore, a 45 kilómetros de Copenhague, la figura tiene un sistema hidráulico que la hace parpadear una vez cada hora.
  • Sus creadores, los escultores Michael Elmgreen e Ingar Dragset, consideran a Han una alegoría de la soledad.
Han, la pareja de la Sirenita de Copenhague
Han, la pareja de la Sirenita de Copenhague
Elmgreen and Dragset - Foto: Anders Sune Berg

Desde que un empresario cervecero la donara a la ciudad en 1913, la Sirenita de Copenhague, esculpida por Edvard Eriksen (1876-1959), se ha quedado sin cabeza en dos ocasiones, ha perdido el brazo derecho, ha sido disfrazada para expresar protestas, la han embadurnado de pintura unas siete veces, ha viajado a China seis meses para participar en la Expo de Shangai en 2010...

El siguiente capítulo de su biografía se escribió hace dos días, cuando la capital de Dinamarca inauguró al nuevo amor de la Sirenita. Han (que en danés significa él) es una escultura de acero inoxidable que muestra a un joven sobre una piedra -también de acero- en una postura similar a su equivalente femenino de bronce. Con un mecanismo hidráulico, los ojos del novio parpadearán una vez cada hora, a modo de guiño hacia su compañera. La obra ha costado 400.000 euros a la ciudad.

Los creadores de Han son Ingar Dragset (Noruega, 1968) y Michael Elmgreen (Dinamarca, 1961), dos escultores que colaboran juntos desde 1995 y que recientemente han creado una obra de bronce, de cuatro metros de alto, en Trafalgar Square, una de las plazas más emblemáticas de Londres.

Amantes separados

En la obra de superficie brillante se refleja el paisaje que la rodea. El chico de acero mira hacia el mar desde Elsinore, famosa por ser escenario de Hamlet, la tragedia de Shakespeare. La ciudad está en la costa noreste de Selandia (la isla más grande de Dinamarca) a 45 minutos al norte de Copenhage.

Las dos esculturas están separadas y miran hacia la lejanía como buscándose. Como en el cuento de Hans Christian Andersen escrito en 1837, en que la desdichada Sirenita sacrifica su identidad para conquistar el corazón de un príncipe que luego la abandona, el planteamiento feliz se torna melancólico. Elmgreen y Dragset destacan que el muchacho solitario es también una alegoría de la soledad en la sociedad moderna, en la que podemos sentirnos aislados aunque vivamos rodeados de una multitud constante.

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