En el norte de Israel, los residentes también regresaban tras semanas alejados de sus hogares para escapar de los miles de proyectiles transfronterizos disparados por Hezbolá. Las tiendas y los cafés reabrieron sus puertas.

El Ejército israelí, que tiene 30.000 soldados desplegados en el sur de Líbano para combatir a las guerrillas de Hezbolá, planea comenzar a entregar partes del territorio a tropas de Naciones Unidas dentro de un día o dos, dijeron las autoridades del Estado judío y diplomáticos occidentales.

El máximo comandante israelí, Dan Halutz, dijo que las fuerzas israelíes podían completar el repliegue en unos siete o 10 días, según la Radio del Ejército.

La rapidez del programa de retirada israelí refleja las preocupaciones de que las fuerzas en tierra sean objetivos fáciles de ataques de Hezbolá.

Durante la noche, las tropas de Israel abandonaron la ciudad cristiana de Marjayun, en el sur del país, dijeron fuentes de seguridad libanesas, así como del pueblo de Qlaiah y de la aldea de Ghandouriyeh, escenario de violentos combates durante el fin de semana.

Miembros de los equipos de rescate libaneses extraían cadáveres de entre los escombros de casas destruidas en varias poblaciones fronterizas, dijeron testigos.

La fuerza de pacificación UNIFIL en el sur de Líbano dijo que no ha observado ningún quebrantamiento de la tregua, y que según valoraciones iniciales en tres poblaciones del sur mostraban que entre el 50 y el 80 por ciento de las casas de civiles han sido destruidas.

Israel ha dicho que no se retirará completamente hasta que se despliegue en el sur una fuerza de la ONU reforzada y tropas libanesas. Los medios israelíes dijeron que 1.000 paracaidistas han regresado a Israel, aumentando a 2.000 la cantidad de soldados que han abandonado Líbano.

Subrayando la fragilidad del 'cese de hostilidades', el Ejército israelí dijo que Hezbolá lanzó cuatro proyectiles de mortero durante la noche, que explotaron cerca de tropas israelíes en el sur de Líbano, aunque no causaron víctimas ni daños.

El Ejército dijo el lunes que dio muerte al menos a un miembro de la guerrilla en enfrentamientos que tuvieron lugar después de declararse el cese del fuego.

CAÓTICO RETORNO

Sin embargo, la calma en los enfrentamientos dio paso a una caótica oleada de refugiados musulmanes chiíes que regresaban a las aldeas del sur, pese al riesgo de que haya explosivos sin detonar que pudieron quedar abandonadas tras los combates.

'La gente tiene que ser consciente de que los peligros son muy altos', dijo Astrid van Genderen Stort, portavoz de la agencia de refugiados de la ONU, ACNUR.

La portavoz dijo que ha habido al menos ocho incidentes relacionados con artillería no detonada, pero no tenía información sobre posibles víctimas.

Alrededor de 1.110 libaneses y 157 israelíes han muerto durante el conflicto que comenzó el 12 de julio, después de que Hezbolá capturara a dos soldados de Israel en una incursión a través de la frontera.

Israel dice que 530 guerrilleros de Hezbolá han fallecido en los combates, mientras el grupo reconoce 80 bajas.

/Por Lin Noueihed/.*.