¿Qué tiene en común Durero con un retrato expresionista?

  • El museo Thyssen-Bornemisza inaugura una exposición de retratos alemanes del Renacimiento, el expresionismo y la nueva objetividad.
  • Aunque separados por una brecha temporal, los movimientos comparten un interés similar por el ser humano, su rostro y su expresión corporal.
  • Las obras de Lucas Cranach el Joven y Durero se complementan de modo sorprendente con las de Otto Dix y Oskar Kokoschka.
'Jesús entre los doctores' (1506), una de las obras expuestas en el museo Thysse
'Jesús entre los doctores' (1506), una de las obras expuestas en el museo Thysse
Alberto Durero - © Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Foto: José Loren

El museo Thyssen-Bornemisza de Madrid celebra su 20º aniversario con un ciclo de exposiciones basado en su colección permanente. Se trata de establecer conexiones entre épocas y estilos muy diferentes, pero con un espíritu que las une de modo inesperado.

Una de estas sorprendentes muestras —en la sala mirador del museo y de entrada libre— se inaugura hoy. Rostros y manos, pintura germánica antigua y moderna une obras del Renacimiento alemán con dos movimientos del siglo XX que surgieron tras la I Guerra Mundial: el expresionismo y la nueva objetividad. Las obras de minucioso detalle de Alberto Durero y de Lucas Cranach el Joven se complementan de modo inesperado con los retratos de Otto Dix y Max Beckmann.

Las pinturas comparten el interés por el ser humano, su imagen y su exaltación en el arte: el Renacimiento elevaba al hombre por la capacidad de pensar, crear, investigar y avanzar mediante el conocimiento, dejando atrás la filosofía teocentrista de la Edad Media.

Con ese entusiasmo davinciano, el expresionismo y más tarde la nueva objetividad tienen en común la importancia que otorgan al ser humano, el esmero por capturar los gestos faciales y la posición de las manos, pero el matiz está en la desilusión, el miedo y la angustia, generador por el descubrimiento de los horrores de los que era capaz ese mismo héroe que el Renacimiento ensalzaba.

Cuando el realismo enfatiza la fealdad

El estudio de la fisonomía que ofrece Otto dix era en muchos casos cercano a la caricatura. El pintor alemán perseguía el realismo, pero en esa visión particular de la realidad enfatizaba la fealdad, una de las características inequívocas de la nueva objetividad alemana.

El expresionismo es subjetividad, refleja el mundo interior del ser humano en una sinestesia de colores y formas que correspondían a sentimientos. Los retratos del austriaco Oskar Kokoschka se antojan inacabados y flotantes, pero la importancia del gesto —así como la realidad caricaturizada de Dix— es la misma que le da Durero en el siglo XVI al cúmulo de rostros que se amontonan en torno a Cristo en Jesús entre los doctores.

A pesar de la brecha temporal, los maestros alemanes tuvieron peso en el desarrollo de las vanguardias del siglo XX. El interés por la imagen del hombre dio en estas dos épocas esplendorosas obras de retrato y el museo reune en la muestra, en cartel hasta el dos de septiembre, algunos de los mejores ejemplos de esta tradición pictórica.

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