La restauración en Aznalcóllar es "un modelo" de actuación, aunque "no todo fue correcto", según Miguel Ferrer

El coordinador del CSIC en Andalucía advierte de que en la región existen balsas de residuos mineros en situaciones peligrosas
Miguel Ferrer
Miguel Ferrer
EUROPA PRESS

El coordinador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Andalucía, Miguel Ferrer, estaba al frente de la Estación Biológica de Doñana (EBD) cuando el 25 de marzo de 1998 se produjo la rotura de la balsa de residuos de la mina de pirita Boliden-Apirsa en Aznalcóllar (Sevilla) y el vertido de unos seis millones de metros cúbicos de aguas y lodos tóxicos en el entorno del Parque Nacional de Doñana. El investigador, que reconoce tener unos recuerdos "imborrables" los hechos, ha afirmado que la operación global de recuperación y restauración de las zonas afectadas es "un modelo" de actuación, si bien, ha advertido que "no todo fue correcto".

Ferrer, uno de los miembros de la comunidad científica que trabajo activamente en la detención del vertido por su cargo al frente de la EBD, ha expresado a Europa Press que vivir tan de cerca "el mayor accidente de España en cuanto a volumen de vertidos, y uno de los mayores de Europa, son recuerdos bastante imborrable, sobre todo, la sensación de impotencia".

Para el también presidente de la Fundación Migres, la actuación de las administraciones central y autonómica fue "crucial", pues desde el punto de vista práctico "la decisión, apenas unas horas después del accidente, de intentar limitar al máximo posible la extensión del vertido se ha convertido en una recomendación universal y a día de hoy es aplicable a otros casos".

"El primer objetivo debe ser intentar limitar el daño del vertido, levantando diques y conteniéndolo, pues al final habrá que tratar las superficies afectadas y será más viable cuanto menos sean las hectáreas", ha recordado.

Ferrer ha admitido que las alternativas que se barajaron, como dejar que el vertido llegará "al Guadalquivir y al mar", eran "peores", por lo que "acertamos" en los primeros momentos y eso "marcó las posibilidades de recuperación posteriores". Para el coordinador del CSIC en Andalucía, la rápida decisión de Junta y Estado de actuar sobre la extensión del vertido es "un hito que sirve de modelo para cualquier recuperación en el cualquier lugar del mundo".

"rápida" actuación de la comunidad científica

No obstante, más que la "acertada" actuación de las Administraciones públicas y el esfuerzo de éstas, Ferrer cree que fue "más importante", la "rápida" reacción de la comunidad científica porque la sociedad el hecho de que la sociedad tenga "confianza" e información que le parezca fiable era "la única manera de atajar cualquier sensación de que había cosas ocultas y, por tanto, la inquietud que se pudiera generar ante la catástrofe". "Fue importante que los científicos se pusieran al frente de la situación, hicieran una descripción rigurosa de lo que sucedía e hiciera públicas sugerencias sobre lo que había que hacer", ha añadido.

En cuanto a la división de criterios de Junta y grupos ecologistas sobre la recuperación de las zonas afectadas catorce años después, Ferrer ha indicado que "tienen razón" las dos partes. "Es cierto que la recuperación del vertido a día de hoy es la mayor restauración de suelo contaminado en Europa, un ejemplo de actuación contundente y un modelo de recuperación, pero no todo se ha hecho correcto, ya que hay pequeños detalles que en su momento se sugirieron y que no llegaron hacerse", ha reconocido.

En este sentido, ha profundizado en que actualmente hay zonas "muy concretas" que tienen índices de contaminación "más alto que en el pasado", aunque la contaminación de la zona globalmente está muy por debajo de los limites de riesgo.

"La operación global se puede calificar de sobresaliente, si bien siempre hay cabos sueltos que no terminaron de hacerse", ha reiterado. En esta línea, Ferrer ha apuntado, en declaraciones a Europa Press, que "hay unas cuantas lecciones que aprendimos y otras que no".

Entre algunos problemas que se deberían atajar, Ferrer ha apuntado "la conexión del Corredor del Guadiamar con las zonas boscosas del Parque Nacional de Doñana, que tampoco se llegó hacer". Además, ha añadido que "hay actuaciones del Plan Doñana 2005 que se comprometieron, pero no se ejecutaron".

"no solo hay que vigilar"

El proceso de restauración ha sido "casi ejemplar", pero "siguen faltando detalles". En este sentido, ha advertido de que en Andalucía "siguen existiendo balsas de residuos mineros en situaciones peligrosas que exigen vigilancia y planes de emergencia por si alguna vez se caen". "Cualquier día pueden tener un accidente y no solo hay que vigilar sino que hay que saber cómo actuar", ha avisado.

"Hemos aprendido asignaturas importantes en cuanto a prevención", ha valorado, al tiempo que ha subrayado que ahora "es más difícil que una empresa haga lo que hizo Boliden", aunque, ha alertado de que "no hemos terminado de aprender en cuanto a vigilancia y planes de emergencia de las balsas".

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