La Línea 5 funciona de Jesús a Torrent como la de la tragedia, a mano
María Dolores fue una de las heridas en la Línea 1. (L. T. / Efe)
En contra de lo que informó Infraestructuras, la Línea 1 de Metrovalencia no es la única que funciona con el sistema de frenado automático puntual (FAP), con el que la responsabilidad en cuanto a aceleración y freno del convoy depende del maquinista.

Con el FAP, si el conductor se pasa de velocidad, el tren frena al llegar a una baliza, si antes ha pasado por otra demasiado rápido. El problema es que en la curva del siniestro no hay baliza, sólo hay una antes de cada parada.

Un tramo de la Línea 5 también usa este sistema y en el resto usan el moderno ATP, mucho más seguro, puesto que impide que el maquinista pueda rebasar las velocidades estipuladas ni en un solo kilómetro por hora.

Así, en el tramo comprendido entre las paradas de Torrent y Jesús, cuyo itinerario coincide con el de la Línea 1 (ver gráfico), los convoyes sólo pueden funcionar con el FAP, según el Sindicato Independiente Ferroviario (SIF), y, de momento, Infraestructuras no piensa poner más balizas, ni siquiera antes de la curva del accidente.

«El doble sistema es problemático, puesto que los maquinistas se acostumbran al ATP, que funciona en el 80% de la 5, y cuando tienes que pasar al FAP debes ir muy atento. Te puedes confiar pensando que la máquina frenará sola y a veces rebasas unos metros el semáforo en rojo», explican desde el sindicato.

Infraestructuras aprobó, tras el accidente de Picanya, en septiembre, adaptar las
vías de Jesús a Torrent, y el resto de la Línea 1 en subterráneo, al sistema ATP, según el SIF. Su funcionamiento estaba previsto para el 2010, pero se irá implantando a medida que lleguen los nuevos trenes en octubre.

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Viajeros inolvidables (3)

«Vivía para trabajar y mantener a su familia»

La vida se esfuma en segundos, y Sandra y Adolfo no pudieron decirse adiós. El lunes pasado salieron de casa a deshora y no pudieron cruzar palabra. «Era muy creyente y responsable. No bebía, no bailaba...», recuerda él mientras espera el metro en un andén de la Línea 1, la que le arrebató a Sandra.

Ella vivía para trabajar y trabajaba para su familia: su madre, viuda, y sus ocho hermanos. «Era la cabeza de familia, de una familia muy humilde», cuenta su pareja.

Estudió para secretaria y, en Colombia, trabajó de lo suyo. Aquí, la vida le cerró puertas y la empujó a fregar suelos. «Todo lo que ganaba limpiando casas, salvo lo justo para comer, lo enviaba a su país», dice Adolfo.

El lunes, Sandra iba a trabajar a Torrent. Un amigo la acompañó a la estación y ella cogió el metro, ese que tanto la incomodaba y donde se sentía insegura. «Cuando nos enteramos del accidente, la llamamos, pero el móvil estaba fuera de cobertura. Acabamos en la morgue», cuenta Adolfo.

Los dos llegaron a Valencia juntos, hace ocho meses. Ella no quería regresar a Colombia, soñaba con traer hasta España a su gente. La vida le había dado una oportunidad, la muerte se la quitó.

Carmelo y Nuri, dos de sus hermanos, vinieron a Valencia el fin de semana y, con ayuda del consulado, la llevaron de vuelta a casa. Adolfo sigue aquí, pero le falta ella.

Sandra Milene Rodríguez Pérez

Edad: 36 años. Lugar de nacimiento: Cartagena de Indias (Colombia). Profesión: Secretaria.

Salvador Peris oficial de la policía local

«Pienso en qué más podría haber hecho y me cuesta dormir»

Fue el primero que llegó al lugar del accidente porque fue andando por las vías desde la plaza España hasta la estación de Jesús. Iba con su compañera (era su primer día de trabajo) y varios bomberos. Sólo llevaban una linterna y una camilla plegable. «Desde fuera no se sabía realmente la magnitud de lo que había pasado», confiesa Salvador.

¿Cómo llegó al accidente?

Nosotros entramos por la estación de plaza España porque nos dijeron que se había salido el metro allí. Vimos un tren parado y el maquinista nos dijo que no sabía qué le había pasado a su compañero. Así que nos pusimos a andar por las vías.

¿Qué se encontró al llegar?

A 500 metros vimos a una persona tirada en las vías. Estaba como ausente, pero no herida. Pensé que era un indigente. Seguimos adelante casi corriendo. Empezamos a oír gritos raros a lo lejos. Nos topamos con un escenario dantesco. Los agentes que entraron por la parte de Jesús no veían lo que yo vi.

Su primera reacción...

Lo primero que hice fue tranquilizar a mi compañera, que tiene 21 años y era su primer día. Luego vi a una chica sentada en los raíles con la pierna atrapada. La sacamos, la subimos y ya entonces comenzamos a ver a otros agentes.

¿Cuál fue la escena que más le impactó del siniestro?

Una chica me levantó el brazo entre varios cuerpos para que la sacara. Me dijo que se iba a morir y yo intenté tranquilizarla.

No sabría dónde acudir...

Si hubiera sido Superman,  habría llegado a más sitios. Lo hubiera hecho todo. Iba con la adrenalina a tope. En ese momento sacas las fuerzas de donde sea. Me fijé más en las caras de las víctimas que en los cadáveres.

¿Está afectado?

Los dos primeros días después del accidente estaba bien. Ahora me encuentro peor. He hablado con la psicóloga y me ha dicho que me dará un bajón. Me noto raro, más triste de lo normal y con dolor de cabeza. Me cuesta dormir porque pienso en qué más podría haber hecho. En los 13 años que llevo de servicio, no había visto una cosa así nunca.

Bio

Nació hace 39 años en Valencia. Lleva  trabajando como agente de la Policía Local en Valencia desde hace 13 años

«Por los asesinados y sus familias»

María Dolores (imagen) fue una de las heridas en la Línea 1. El viernes hizo, junto con más vecinos, su homenaje a las víctimas, un día antes de que lo hiciera el Papa. En el cartel tras ella se puede leer: «Verdad y justicia por todos los asesinados y sus familias. Amén».