Marine Le Pen
La ultraderechista gala Marine Le Pen entra a la sede local del Frente Nacional. EFE

Marine Le Pen, la candidata ultraderechista a la presidencia de Francia, logró este domingo un histórico triunfo con el Frente Nacional que heredó de su padre, Jean Marie Le pen.

La abogada de 43 años obtuvo al menos el 18% de los votos en la primera ronda de las elecciones presidenciales, el porcentaje más alto que su partido antieuropeísta y antiinmigración ha obtenido jamás.

Ha ganado apoyos con proclamas contra la eurozona y la "islamización" de Europa

A pesar de que con esta marca no conseguirá  enfrentarse a Hollande y Sarkozy en la segunda vuelta del próximo 6 de mayo, su partido se coloca como tercera fuerza política de Francia, una pieza clave que no aclaró a qué fuerza política apoyará.

Le Pen, a quien su tercera posición eliminó sus posibilidades de aspirar al Elíseo, refleja pese a esa derrota el apoyo a una candidatura presentada a sí misma como "antisistema" y que buscaba un rostro más amable para la ultraderecha gala.

Le Pen esperaba conseguir repetir hazaña de su padre en 2002, que consiguió desafiar al socialista Lionel Jospin en la primera vuelta de unas presidenciales que perdió en la segunda contra Jaques Chirac.

La  mediática candidata es fiel a las proclamas a favor del “patriotismo económico” y contra la eurozona y ha hecho campaña contra la globalización y la “islamización” de Europa, ganando adeptos con ataques contra la producción de carne Halal. Sólo las políticas más duras de Sarkozy en asuntos como inmigración y seguridad le robaron algún brillo de cara a la extrema derecha, como fue el caso de la gestión de los ataques del terrorista islamista de Toulouse.

Le Pen, que ya era una experimentada política antes de asumir el liderazgo del frente Nacional el año pasado, trata de encarnar una imagen más suave que la de su padre, al frente partido desde su fundación en 1972, en cierto modo disimulado sus posiciones extremistas.

"Nueva generación"

Pero sus críticos aseguran que ella representa la misma ala dura de la extrema-derecha de siempre, jugando con la supuesta amenaza que los cerca de seis millones de musulmanes en Francia  representan para los votantes blancos.

Encarna una nueva generación política en el Frente Nacional, que quiere dejar de parecer anticuada

Divorciada en dos ocasiones y madre de tres hijos, Le Pen fue elegida en comicios locales y regionales,  así como representante en el Parlamento Europeo en 2004.

Los analistas la ven como parte de una nueva generación de líderes de la extrema derecha en toda Europa que intentan librarse del estigma fascista de sus predecesores.

“Encarna una nueva generación política en el Frente Nacional, que quiere modernizarse y dejar de parecer anticuada”, asegura Nonna Mayer, una especialista en la extrema derecha de la escuela Sciences-Po school de Paris.

Como su padre,  Marine Le Pen no ha huido de la controversia en sus apariciones públicas. El año pasado, comparó a los musulmanes que rezaban en el exterior de abarrotadas mezquitas con la ocupación Nazi.

Sin embargo, la ultraderechista ha buscado limpiar la imagen de su partido dentro y fuera de Francia y se ha alejado del discurso de su padre en temas más polémicos, como la Segunda Guerra Mundial o el negacionismo del Holocausto, que a su progenitor le valieron condenas judiciales.

Por su parte, Jean-Marie Le Pen negó este domingo que su figura haya sido eclipsada por la de su hija; “Yo le pasé el testigo. Si ella corre más rápido, pues mucho mejor”.