China inaugura el ferrocarril más alto del mundo hacia el Tíbet
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El presidente chino, Hu Jintao, se mostró orgulloso tras despedir a los pasajeros del primer tren, que partió desde el puesto fronterizo de Golmud -en la occidental y lejana provincia de Qinghai- hasta la capital tibetana Lhasa.

'La construcción del ferrocarril desde Qinghai a Tíbet tiene un importante significado para el aceleramiento del desarrollo económico y social del Tíbet y Qinghai, mejorando las vidas de las personas de todas las etnias y reforzando la unidad entre los grupos étnicos', dijo Hu a la televisión china.

Tras su discurso, un tren que trasladaba funcionarios y trabajadores del proyecto salió de Golmud hacia Lhasa, donde debía llegar la noche del sábado, según informó la agencia de noticias Xinhua. Mientras, otro tren salió desde Lhasa.

El primer tren salió desde Pekín al atardecer del sábado en medio de una gran publicidad y debía llegar a Lhasa 48 horas después, tras una jornada de 4.000 kilómetros a través de territorios a más de 5.000 metros de altura en la meseta tibetana.

Los críticos temen que el ferrocarril dote de un flujo de turistas e inmigrantes que erosionarían la identidad cultural tibetana. China dice que el Tíbet es una parte inseparable de su territorio.

'El Tíbet es una parte de China. Si cualquier chino quiere ir ahí, esa es su decisión', dijo la portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores Jiang Yu.

El Ejército de China ocupó el territorio himalayo en 1950 para imponer su gobierno comunista. Nueve años después el líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, huyó a India tras una fracasada rebelión en contra de Pekín.

'DIA NEGRO'

Los tibetanos en Dharamsala al norte de India, donde el Dalai Lama preside un gobierno en exilio, llamaron al sábado un 'día negro' y publicaron un sitio web en protesta contra el ferrocarril (www.rejecttherailway.com).

El viernes, tres activistas extranjeros miembros del grupo Estudiantes para un Tíbet Libre expusieron un cartel en la principal estación de trenes de Pekín que decía 'Ferrocarril chino al Tíbet: Diseñado para Destruir'. La policía los detuvo rápidamente.

China espera que el ferrocarril impulse la economía del Tíbet y reduzca los costes de transporte. Según las estadísticas chinas, el promedio de crecimiento económico tibetano desde el 2001 hasta el 2005 fue más del 12 por ciento al año, impulsado por aportes de fondos del gobierno central.

Pero los críticos dicen que muy poco de ese desarrollo beneficia a los tibetanos, quienes -con los inmigrantes chinos que ya habían empezado a llegar- se están convirtiendo en una subclase excluida de la prosperidad.

Los opositores también dicen que el ferrocarril, que cruza frágiles montañas congeladas, es un peligro medioambiental. El gobierno de Pekín lo niega.

/Por Lindsay Beck/.*.