Carla Bruni
Carla Bruni charla con los periodistas durante la fiesta de Navidad. Eric Feferberg / Efe

 Carla Bruni, la esposa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, no lleva bien la forma en la que la prensa recoge algunos detalles sobre su vida privada. Así lo ha hecho saber en una entrevista que publica este jueves el semanario Le Nouvel Observateur y en el que la primera dama francesa denuncia la parcialidad de los medios y se queja de que desde que se casaron casi sólo se cuentan sobre ella "mentiras e interpretaciones".

"Desde mi boda, sobre mí casi sólo ha habido mentiras e interpretaciones. La prensa a veces es realmente parcial, pero imagino que tiene un deber de contestación continua hacia el poder", señala.

Con una peluca nadie me reconoce en el metro Además, aunque asegura que respeta "absolutamente" la libertad de prensa, no acepta que se publiquen imágenes de sus hijos y que se diga que esas "fotos robadas" se han organizado con su acuerdo y "por razones electorales". "Eso me da asco", afirma.

Niega que en Francia el sentimiento contra su marido sea generalizado y en su lugar habla de "un fenómeno de la elite parisina", e indica que cuando viaja con él por el país no siente agresividad sino que "a la gente parece que le gusta Sarkozy".

A ese respecto, muestra su "convicción" de que saldrá reelegido en los comicios del 22 de abril (la primera vuelta) y del 6 de mayo (la segunda) y pone el acento en que "en estos tiempos de crisis" Francia "necesita a un hombre como él".

Asimismo niega que Sarkozy haya extremado su discurso derechista —"es una idea de los periódicos que no tienen nada mejor que llevarse a la boca"—, hace hincapié en que siempre ha defendido el laicismo, por ejemplo para prohibir el 'burka', y además destaca su apertura al nombrar a personas de origen inmigrante en el Gobierno.

Avanza que si Sarkozy vuelve a ser presidente, ella hará más en favor de las mujeres, porque su posición de primera dama le ha permitido tomar conciencia de su situación, "la precariedad en la que están las que crían solas a sus hijos", la violencia de que son objeto o los comentarios machistas.

"Si Nicolas es reelegido, trataré de apoyar a las mujeres. Y seguiré mi lucha contra el analfabetismo", comenta.

Al lado de la señora de Pompidou, soy Lady Gaga Rechaza que se le pongan etiquetas, como cuando se la comparó con la mujer del expresidente francés Georges Pompidou que se dedicaba a las obras de caridad, y a ese respecto ironiza: "Al lado de la señora de Pompidou, con mi experiencia de los medios de comunicación, soy Lady Gaga".

Recuerda que desde que tiene 20 años se ha separado de su imagen pública gracias a su experiencia como modelo y cantante, y añade: "La notoriedad no me pesa, y además me disfrazo en sentido literal y figurado. Con una peluca nadie me reconoce en el metro. Recientemente incluso me registraron el bolso en el Museo de la Marina".

Interrogada sobre si su imagen choca a la derecha, el electorado de su marido, responde que cree que al contrario, que la derecha la quiere, y los que temían por el efecto que le causara "se tranquilizaron rápidamente" en particular con el viaje en que acompañó a su esposo en Inglaterra en el que la visita a la reina Isabel fue muy observada.