Revista Mongolia
Portada del número 1 de la nueva revista 'Mongolia'. Mongolia

En la web oficial de Mongolia, la revista que ha llegado este viernes a los quioscos y que se autodefine como "satírica" y "sin mensaje alguno", se exhibe el decálogo que, supuestamente, rige la publicación: "Respetamos la incredulidad. No creemos en nada"; "todo el mundo, incluido Dios, es ateo"; "España se hunde, cada día es más poor" o "no somos de izquierdas ni de derechas, repetimos: no somos de derechas" son algunas de las frases con las que el equipo de Mongolia da la bienvenida a los lectores y revela algunos de los valores que articulan su medio. Por ejemplo, el sentido del humor.

Hoy hay más libertad de empresa que de prensa Los que firman tales mandamientos son un grupo de amigos curtidos en el periodismo. Apenas cuatro, una "estructura mínima" con la que esperan sobrevivir en un tiempo especialmente difícil para las publicaciones de papel. Así lo explica Darío Adanti, miembro del Consejo de Redacción de la revista recién nacida, experimentado ilustrador y feliz de ser su propio jefe al fin para, de esta manera, "poder hacer los chistes que no podía hacer en otros trabajos por su línea editorial". 

La publicación contiene una sección de noticias falsas. Pero también otra de "noticias reales que no suelen ser publicadas por los medios", matiza Adanti, quien lamenta que en España "hay mas libertad de empresa que de prensa". Junto a sus compañeros, entre ellos Eduardo Bravo, está dispuesto a dar la vuelta a la tortilla y "democratizar el humor".

"En el sector del  corazón, la información y las miserias se han democratizado. Los medios rosas muestran las sombras de aquellos famosos aparentemente triunfadores sin cortapisas. Pero no ocurre lo mismo cuando se alude a jueces, políticos, monarcas y líderes mundiales". Todos ellos están en la diana de Mongolia, que este viernes dedicaba su primera portada a la crisis, el rey Juan Carlos, Mariano Rajoy y una bromista suspensión de la Semana Santa.

"En los momentos de crisis hay que reírse", subraya Adanti, quien ha sufrido en los últimos años, al igual que el resto del equipo, la progresiva reducción del trabajo en prensa y de los encargos.

"Ahora estamos agotados, pero divertidos", indica, orgulloso de ver su primer número en la calle.

La revista Mongolia se vende en los quioscos y posee una periodicidad mensual. Su precio es de 3 euros.