'Stockholm'
Aura Garrido, una de las protagonistas de 'Stockholm'. CABALLO FILMS

Un buen guión, unos buenos actores, mucho talento y ni un euro. En el banco que sostenía el proyecto de la película Stockholm sólo fallaba una pata, la del dinero. Sin embargo, sus creadores no quisieron esperar más a que alguna productora apostara por su proyecto, así que tras recurrir a amigos y familiares y conseguir parte de la financiación, recurrieron al mejor mecenas que se puede tener: el público.

Stockholm es un proyecto del director y guionista Rodrigo Sorogoyen (8 citas) y de la productora Caballo Films, que cuenta con Aura Garrido y Javier Pereira como protagonistas y encargados de interpretar el guión sobre una historia de amor que transcurre en una noche, en la que aparece el síndrome de Estocolmo.

Los socios que componen el proyecto, jóvenes con ganas de llevar a cabo sus ideas, decidieron recurrir al crowdfunding, una modalidad de financiación a través de Internet. El presupuesto de rodaje de Stockholm se fijó en 60.000 euros, en los que estaban incluidos los sueldos de todos los que colaboran en el proyecto, que se capitalizaron, o lo que es lo mismo, trabajarían gratis y su sueldo se consideraría como inversión.

Es una película sencilla, con dos actores y cuatro localizaciones Sin embargo, en un momento dado se acabaron las puertas a las que llamar y las ideas a las que recurrir y aún faltaban 8.000 euros para que el proyecto comenzara a rodarse. Verkami fue la solución. Se trata de una plataforma en la que la gente puede hacer micro aportaciones a determinados proyectos creativos, convirtiéndose en mecenas o incluso en socios de esos proyectos.

Dieron en el blanco. Tan sólo diez días después de subir su proyecto a la plataforma la película ya había reunido el dinero gracias a más de 150 mecenas. Hoy en día el plazo de aportaciones sigue abierto y ya han recaudado 9.160 euros, y subiendo. Y es que al colaborar se reciben diferentes recompensas, desde aparecer en los títulos de crédito (5 euros) hasta convertirse en productor asociado (1.000 euros), pasando por DVD's de la película, fotografías con los actores...

"Otra forma de que no sólo nos financiaran familiares y amigos sino gente anónima era el crowdfunding, que además nos ha dado a conocer", explica Rodrigo Sorogoyen. "Ahora estamos preocupados en rodarla, en que nos guste y si sale bien y confiamos en ella nos preocuparemos de distribuirla" "Tenemos el arma de que los actores son conocidos y de que aunque somos jóvenes, todos nos hemos movido ya por la industria, por lo que tenemos nuestros contactos", asegura el director y guionista.

Pero, ¿en qué se puede ahorrar sin que la calidad se resienta? "Sobre todo en sueldos. Nadie cobra y eso te hace ahorrar bastante. Es una película sencilla, con dos actores y cuatro localizaciones y la vamos a rodar en 12 días, eso es un ahorro en material e infraestructura", revela Sorogoyen.

No todo son aspectos positivos. Si tener un inversor puede resultar duro, por tener que responder ante él, tener 196 (el número de personas que han hecho aportaciones hasta el momento) puede ser aún más estresante. "La responsabilidad de tener 200 mecenas pesa, para bien, pero pesa. Somos conscientes de que tenemos la responsabilidad de hacer un buen producto, para no defraudar a la gente que sin conocernos nos ha apoyado", explica Eduardo Villanueva, director de actores y socio de Stockholm, que además asegura que "al principio mirábamos el contador de las aportaciones cada 5 minutos".

Una historia que no es lo que parece

"Lo primero que los dos guionistas quisimos escribir era la historia de un secuestro", metafórico, para "poder introducir el padecimiento del Síndrome de Estocolmo, pero nos interesaba darle una vuelta de tuerca al tono. Queríamos una historia cotidiana, no una película de acción o policiaca", aseguran los responsables del guión, Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña (La pecera de Eva).