El Tribunal General de la UE (TUE) ha rechazado este viernes registrar una marca, distribuida desde Cantabria, para designar orujos y aguardientes que incluye las expresiones '¡Que buenu ye!' e 'Hijoputa'.

La decisión la argumenta por considerar que esta última palabra es percibida como injuriosa y ofensiva, y por tanto "contraria a las buenas costumbres en una parte de la Unión Europea", y que, por el contrario, el distribuidor, José Luis Plaza, ve como una expresión "afable" y "cordial" que "no tiene por qué ser ofensiva".

La normativa sobre marcas de la UE exige que se deniegue el registro de las marcas que sean contrarias al orden público y a las buenas costumbres.

En su recurso ante el Tribunal de la UE, el demandante del registro había alegado que el público relevante para la marca percibe el término controvertido como "jocoso".

El fallo admite que "en circunstancias muy específicas" la marca podría percibirse de manera "cariñosa", pero deja claro que "el hecho de que una parte del público pertinente pueda considerar aceptables las expresiones más ofensivas no basta para considerar que se trate de la percepción que se ha de tener en cuenta" ya que la mayoría las considera injuriosas.

En cambio, el distribuidor, Federico Cortés, lamenta en declaraciones a Europa Press, que no haya "más libertad de mercado" en Europa, y que no se pueda elegir "la marca que se quiera" para el propio producto.

Un producto que defiende como "de primera calidad", creado hace diez años y que encontró "muy buena acogida".

Ahora se enfrenta a una decisión que le perjudica a la hora de salir a vender a Europa o de intentar adentrarse en otros mercados, en los que le resultará más difícil competir si su marca no lleva el respaldo comunitario.

Y eso que el producto "caería bien" en mercados como el hispanoamericano, advierte.

Cortés cita un antecedente similar, cuando hace diez años intentó registrar '69. De puta madre', y también se le denegó, aunque luego un empresario italiano se hizo con esa marca y "se hinchó a vender".

Este distribuidor, que se encarga de productos ligados a Codorniú, entre otras 30 y 40 marcas de prestigio, cuenta con 15 empleados, que mantiene "con mucho esfuerzo" pese al "descenso de ventas" que experimenta con la crisis, ante la cual trata de "ajustar más los pedidos".

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