La Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (Asanda) ha resaltado que va a estar "vigilante" por si este viernes se celebra en Cazalilla (Jaén) el tradicional lanzamiento de una pava viva desde el campanario de la parroquia Santa María de la Magdalena con motivo de la festividad de San Blas.

Así lo ha asegurado este jueves a Europa Press el vicepresidente del colectivo, Luis Gilpérez, quien ha explicado que miembros de Asanda estarán en la citada localidad para constatar si se produce o no el lanzamiento del animal, aunque en los últimos años la propia Guardia Civil ha informado de los hechos. En caso de llevarse a cabo, interpondrán la correspondiente denuncia con el fin de luchar para que este tipo de actos deje de celebrarse.

"En cualquier caso, vamos a estar alerta y, de consumarse el lanzamiento", denunciaremos una falta que se repite en el tiempo mientras se siguen poniendo las sanciones mínimas a pesar precisamente de esa reincidencia", ha comentado Gilpérez, para quien se pone de manifiesto la "falta de autoridad" de los responsables de la Junta, competente en este caso, que "permiten lo que no es sino un cachondeo".

Como ejemplo, ha aludido a la retirada del carné si se descubre a una misma persona conduciendo repetidamente bajo los efectos del alcohol: "Aquí lo hacen 15 veces y siempre es la misma multa, la menor de las posibles", ha lamentado. Los sancionados en las últimas ediciones han venido siendo personas particulares que lanzaron la pava, toda vez, que como ha apuntado, el Ayuntamiento se desvinculó de la organización.

Además, ha recordado que las primeras denuncias por estos hechos se remontan a 1989, si bien ha señalado que no fue hasta 2004 cuando se empezaron a poner sanciones ya que antes, al no estar la protección de los animales regulada por Ley, no se consideraba que fuera un maltrato sancionable.

En concreto, al multar estos hechos en años anteriores la Consejería de Agricultura y Pesca ha considerado que el lanzamiento de la pava constituye una "infracción administrativa en materia de Protección de los Animales", según la cual se condena el uso de animales en fiestas o espectáculos en los que estos puedan ser objeto de daños, sufrimientos, tratamientos antinaturales, malos tratos o en los que se pueda herir la sensibilidad del espectador. La cuantía que fija la normativa para las infracciones muy graves, calificación jurídica repetida en las últimas resoluciones, oscila entre los 2.001 y los 30.000 euros.

Triunfo y suerte

La 'fiesta de la pava' de Cazalilla es una "peculiar tradición" en la que, una vez que ha terminado la procesión del patrón, San Blas, desde el campanario de la iglesia se arroja a una pava viva. El propio Ayuntamiento detalla en su página web que el origen de esta costumbre se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando dos familias enfrentadas se reconciliaron al enamorarse el hijo de una con la hija de la otra y ambos se casaron un 3 de febrero. No obstante, también recoge que hay quien ubica esta costumbre en los sorteos populares con los que las cofradías de ánimas recaudaban fondos para sus fines.

Ésta no es la única actividad que se celebra en Cazalilla en torno a sus fiestas patronales, puesto que la programación de los festejos incluye actuaciones, exposiciones, pasacalles y eventos deportivos, entre otras, además de la misa y la procesión de San Blas, que se celebrará este viernes. A su término, suele darse la suelta del animal, signo "de triunfo y de suerte" para quien consigue hacerse con él.

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