Perú brinda una segunda oportunidad a Alan García
El nuevo presidente, Alan García, saluda, exultante, a sus seguidores. Iván Alvarado /Reuters
Los peruanos votaron el pasado domingo al que ya fue su presidente de 1985 a 1990, Alan García, como nuevo líder con un 54,6 % de los votos, mientras que su adversario, Ollanta Humala se quedó en el 45,3%.

Sin embargo, la Unión por el Perú (UPP), partido del ex militar golpista Ollanta Humala, consiguió la victoria en 15 de los 24 departamentos del país: los del sur, andinos y con un menor número de habitantes. Por su parte, el Partido Aprista de García sólo obtuvo 9 departamentos, los correspondientes a las grandes ciudades  peruanas.

La tranquilidad que se vivió durante la jornada electoral se vio interrumpida por las acusaciones de fraude que realizó Humala, a pesar de que 120 observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos (OEA) velaron por la transparencia del proceso.

Por su parte, el nuevo presidente prometió a los peruanos que en «esta segunda oportunidad» no fallará ni defraudará aunque «tenga que morir en el empeño». Tras la victoria, Perú pidió ante la OEA que se pronuncie ante la política intervencionista de Venezuela.

En España votaron cerca de 76.000 peruanos, de ellos 43.000, en Madrid.

Equilibrio de tendencias

De haber ganado Ollanta Humala, Perú se hubiera sumado a la tendencia que en los últimos tiempos ha situado en el poder de varios países de Iberoamérica a candidatos indígenas de línea populista. Es el caso de Hugo Chávez, en Venezuela, que durante la campaña peruana prestó todo su apoyo a Humala, y del boliviano Evo Morales. Durante la campaña electoral, Alan García y Chávez chocaron en varias ocasiones. El presidente de Venezuela llamó «ladrón» a García, y este último afirmó que de salir vencedor en los comicios «nadie pondrá un centavo» en un país gobernado como Venezuela.

Alan García. El regreso al poder

A los 36 años fue el presidente de uno de los peores gobiernos de Perú.

Con 56 años dice ser suficientemente maduro como para afrontar un nuevo mandato.

Este abogado de 56 años, doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, protagonizó de 1985 a 1990, cuando contaba 36 años, uno de los gobiernos más desastrosos de Perú. Intentó nacionalizar la banca con consecuencias nefastas para el país y la situación económica se agravó cuando la inflación saltó por los aires. Una de sus acciones más criticadas fue la matanza de 250 miembros del grupo Sendero Luminoso. Alan García se exilió de su país tras las acusaciones de corrupción, de las que luego fue exculpado, y el golpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Este socialista acérrimo, vicepresidente Honorífico de la Internacional Socialista, achaca sus errores a su juventud, y asegura que ahora tiene madurez suficiente como para gobernar su país con éxito.