Escribir 'Mariposas en la Sangre' empezó en agosto de 2011 como forma de "terapia" porque su autora María Dolores García "necesitaba exteriorizar" lo que le estaba pasando. Poco después pasó a ser "terapia para los demás" porque los relatos de la autora ayudaban a sus familiares y amigos a comprenderla. Al final se convirtió en un libro de cuentos que Mª Dolores García ha publicado con la editorial Bubok y que presentará después de Navidades.

La idea del título se la dio una familiar, como explica la autora en el libro. Su cuñada le escribió en un e-mail diciéndole que al meditar sobre ella pensaba en 'Mariposas en la Sangre' "porque la quimio entra por tu sangre e invade tu cuerpo. Siempre me ha gustado eso de las mariposas en el estómago cuando uno está enamorado. En tu caso es mucho más fuerte, porque convulsiona todo tu cuerpo y tu vida. Me parece un símil bonito para describir tu capacidad de convertir en positivo lo negativo del veneno".

Respecto a que el libro esté compuesto por cuentos es debido a que empezó a escribirlo para sus hijos. Por ello creó toda una terminología, procedente del alemán, para referirse a los personajes y sitios. Lo primero fue denominar el lugar, 'Kalvinlander'.

Allí habitan los 'kalvinblancos' que son, por un lado los 'kalvinWais', "los médicos; el nombre viene de Weib, que significa blanco en alemán, y lo relaciono con el guay de los jóvenes"; y los 'kalvingüester', "los enfermeros; el nombre viene del alemán, krankenschwester, pero como estamos en el mundo de los calvos, derivó la palabra en kalvingüester".

Pero también están los 'kalvinkrank', "son los kalvin por antonomasia, los enfermos calvos como yo, o en vías de estarlo". Mª Dolores García explica que kalvin viene de calvo y krank significa enfermo. "Para abreviar se llamarán los kalvin".

Otros personajes son los kalvinfamilien (los familiares), los kalvinfroinde (los amigos, del alemán, freunde) y los kalvinrezeption (los recepcionistas).

Por último, la autora de 'Mariposas en la Sangre' recuerda que no puede faltar denominar al 'kalvinhaus' que es el hospital de día.

El 10 de junio le diagnosticaron cáncer de mama porque ella previamente había notado una anomalía en su pecho y pidió una revisión. Mª Dolores reconoce que la primera pregunta fue "¿me voy a morir?".

"Cuando te dicen que no te mueres pero que lo vas a pasar mal te medio relajas". Después, afirma, su mayor miedo pasó a ser "que me vieran calva" porque "es bastante traumático". Ver que "se te va cayendo todo el pelo a mechones es una sensación frustrante". Por ello Mª Dolores García siempre ha llevado "la cabeza tapada con peluca o con pañuelo".

Las mismas incertidumbres sufrieron sus cuatro hijos de 13, 11, 9 y 6 años. Sin embargo ellos "se han acostumbrado" a verla así porque "los niños lo llevan con mucha más naturalidad que los mayores", aunque, también afirma que "depende de cómo lo lleven los adultos". Por este motivo la autora se hizo "el firme propósito de que mis hijos sufrieran lo menos posible".

Por otro lado, Mª Dolores afirma que su marido ha estado "sin despegarse en ningún momento" pero "lo ha llevado bien". Él fue el primero en recibir la noticia porque cogió el teléfono cuando llamaron para informar de los resultados de las pruebas. "Se asustó mucho, el primer golpe se lo llevó él".

No obstante lo que más le hacía llorar, cuenta Mª Dolores emocionada, "era pensar que mis padres iban a sufrir, eso me hacía un daño tremendo". "Cada vez que me acuerdo de eso se me saltan las lágrimas".

Por sus familiares sacó fuerza de su "fe", porque es "católica y practicante". "Es como si todo lo que has estudiado y oído sobre el sufrimiento tuviera que ponerlo en práctica". Ella se decía a sí misma "si sufre todo el mundo ¿por qué yo no?", añadiendo que "la fe es lo que más" le "ha motivado para salir adelante" porque el truco, confiesa, ha sido "pensar en ellos, no en mi".

A pesar de todo lo que ha pasado reconoce que "ha sido una experiencia inolvidable" porque "ves lo buena que puede llegar a ser la gente". De hecho, admite que "si he tenido dos cosas desagradables, he tenido mil buenas".

Para ella, esta experiencia y este libro le han hecho "aprender mucho" y piensa que "el día de mañana mis hijos tendrán un episodio de su madre y de ellos por escrito", concluye Mª Dolores García.

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