La faceta más desconocida del gran Leonardo Da Vinci, la de inventor y precursor de muchos de los avances de la era moderna, es la que ha inspirado la exposición Da Vinci. El Genio, que estará en el Centro de Arte Canal de Madrid hasta el próximo 2 de mayo.

El recorrido por el artista italiano parte de la macrosala que acogía los antiguos depósitos de agua del Canal de Isabel II que acoge más de 60 réplicas de artefactos ideados por Leonardo Da Vinci (1452-1519) y recogidos en los códices en los que el artista del Renacimiento por excelencia plasmaba sus proyectos.

Se pueden ver obras nunca expuestas en EspañaEquipos de buceo, de respiración bajo el agua, aletas, botes de remos, puentes de emergencia, catapultas, cañones, tanques y odómetros (aparatos para medir distancias) son algunos de los inventos con los que Da Vinci se atrevió, e ilustran a la perfección las escasas o nulas limitaciones que el artista se imponía a la hora de trabajar.

Entre las áreas a las que el genio se dedicó a lo largo de su provechosa existencia destacan la aeronáutica, la ingeniería militar y civil, los principios físicos, mecánicos e hidráulicos, la música y hasta la planificación de 'la ciudad ideal', alejada de las viejas e insalubres ciudades medievales de angostas calles.

La muestra, inaugurada esta semana por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, da fe del espíritu creativo innato del artista, y ha contado con la colaboración de 29 prestigiosas instituciones y museos nacionales e internacionales, quienes han cedido obras nunca antes expuestas en España. A lo largo de 19 salas, Da Vinci. El Genio muestra al Leonardo más íntimo, con una recreación de su estudio de trabajo, un espacio que alberga la biblioteca dónde se exponen documentos originales y reproducciones de cuarenta piezas excepcionales, como manuscritos e incunables procedentes de las bibliotecas de Florencia, la Nacional o la del Monasterio de El Escorial.

Una única vitrina alberga, en el espacio central de la exposición, cinco dibujos originales de Da Vinci, cedidos por la Galería de la Academia de Venecia y la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, entre los que se encuentra un estudio de la Batalla de Anghiari. El espacio dedicado íntegramente a la pintura expone obras originales de los discípulos italianos de Leonardo, entre ellas una copia de La última cena, de Giampietrino, que se podrá ver por primera vez en España procedente de la Royal Academy of Arts de Londres a partir de febrero. Junto a las pinturas de los discípulos italianos se puede ver la amplia huella que Da Vinci dejó en el Renacimiento español, con obras de Fernando Yáñez, como su dibujo Dos manos o sus cuadros Piedad y Adoración de los Magos, así como otras de Fernando Llanos.

Elisa Ruiz, una de las investigadoras españolas que mejor conoce la figura de Da Vinci, es la coordinadora general de la muestra, mientras que Pedro Miguel Ibáñez actúa como comisario científico. El recorrido, envuelto en un mapa sonoro casi cinematográfico con trece ambientes distintos, continúa con un espacio dedicado a uno de los retratos más famosos del mundo, La Monna Lisa, basado en el minucioso estudio fotográfico realizado por el ingeniero francés Pascal Cotte sobre la obra en 2004, que permite apreciar rangos ópticos que el ojo humano no puede ver en condiciones normales.

El apoyo audiovisual de la muestra llega en forma de película en 3D, en la que se propone al espectador viajar a la mente del artista italiano para poder entender sus fuentes de inspiración en la naturaleza y en los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.

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