El presidente del Principado, Francisco Álvarez-Cascos, ha destacado una "idea recurrente y casi obsesiva en Jovellanos", de actualidad, basada en que "los problemas del Principado no radican tanto en su pobreza natural sino en la mala gestión de unos recursos suficientes en diversidad y abundancia para garantizar el bienestar de la población".

Álvarez-Cascos ha realizado estas manifestaciones durante su discurso en los actos de homenaje a Gaspar Melchor de Jovellanos con motivo del bicentenario de su fallecimiento en la Casa de Cultura de Puerto de Vega.

El jefe del ejecutivo asturiano ha destacado también como Jovellanos ya conocía perfectamente y anticipaba el comportamiento de lo que hoy conocemos por mercados financieros, y se atrevía a realizar un pronóstico. "Sería preciso recurrir a los medios de coacción para llevar a los erarios el dinero ocioso; pero esta coacción aumentaría la desconfianza. Todos esconderían su dinero; [...] la circulación se haría más lenta y reducida, y todo, menos el dinero, caería en desprecio.

Asimismo, Álvarez-Cascos ha resaltado que Jovellanos también apostaba por los Montes de Piedad (antecedentes de las Cajas de Ahorros) como respuesta nacional a los problemas financieros de aquella época. "Pero si el establecimiento de los erarios hubiera sido ruinoso a España de aquella época, el de los montes píos, por sí solos y mejores reglas, hubiera detenido la decadencia de la nación, y sin los inconvenientes de los erarios, hubieran producido muchas de sus utilidades".

El presidente del Principado comenzó su intervención con una frase que el gran pensador español dejó anotada en su diario: "La posteridad no me juzgará por mis títulos, sino por mis obras". Y ha señalado que la obra de Jovellanos se ha inspirado siempre en la "regeneración de la patria, la grande y la pequeña".

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