'Detroit, 1943'
Una de las superposiciones de Callahan Harry Callahan - National Gallery of Art, Washington, Gift of the Callahan Family - © Estate of Harry Callahan, courtesy Pace/MacGill Gallery, New York

Para quienes crean que Harry Callahan sólo es la identidad del policía deslenguado y salvaje que interpretaba Clint Eastwood en la película Harry, el sucio, aquí está el otro Harry Callahan (1912-1999), uno de los grandes fotógrafos del siglo XX.

Poseía una mirada experimental, nueva y valiente. Jugó en los años cuarenta y cincuenta con la superposición de imágenes tomadas en las calles de su Detroit natal y realizó poderosos retratos de transeúntes anónimos. También sabía sacarle jugo al retrato familiar, simple y enternecedor, aunque no menos imaginativo.

El mundo de  se limitaba a la ciudad, el campo y su familia, pero sólo con esos tres micromundos supo transformar el punto de vista de muchos fotógrafos de la época. Sin haber estudiado fotografía, su carrera comenzó en 1938 y durante seis décadas se dejó llevar por la intuición que lo había arrastrado a apretar el disparador de una cámara.

Seis retratos de Eleanor

Para celebrar el centenario de uno de los mayores innovadores de la fotografía del siglo XX, la National Gallery of Art de Washington inaugura Harry Callahan at 100 (Harry Callahan a los 100). La muestra que recuerda sus 100 años reune cerca de un centenar de imágenes que recorren la vida del artista.

Un poco conocido autorretrato  de 1942 que servía de homenaje al también fotógrafo Alfred Stieglitz, seis hermosos retratos de su esposa, las imágenes de vibrantes colores que tomó al final de su vida... La familia de Callahan -entre ellos su mujer Eleanor, musa casera, varias veces retratada en la obra del fotógrafo- ha aprovechado la ocasión para donar 45 instantáneas a la National Gallery of Art.