Rubens, Van Dyck y Jordaens son las estrellas de la exquisita colección rusa de arte flamenco

  • El Hermitage de Amsterdam lleva a Holanda desde su sede de San Petersburgo las mejores obras de la pintura flamenca del siglo XVII
  • La muestra encumbra a Pedro Pablo Rubens como la mayor influencia para los demás artistas de la época, como Van Dyck y Jordaens.
  • Obras de Frans Snijders, Cornelis de Vos y David Teniers el Joven completan el grandioso catálogo ruso.
La unión de la Tierra y el Agua (1618-21), una de las obras de la exposición del Hermitage de Amsterdam
La unión de la Tierra y el Agua (1618-21), una de las obras de la exposición del Hermitage de Amsterdam
Pedro Pablo Rubens - Frans Snyders - © State Hermitage Museum, St Petersburg

El Hermitage de Amsterdam recibe desde su sede en San Petersburgo una selección de cuadros de los mejores autores de la pintura flamenca. Entre las 75 pinturas y los 20 dibujos reunidos hay obras maestras de tres gigantes de la Escuela de Amberes: Rubens, Van Dyck y Jordaens.

Con 17 óleos y varios dibujos, Pedro Pablo Rubens (1577-1640) es la estrella de esta colección llegada de Rusia.

El pintor flamenco más influyente del siglo XVII fue una leyenda en vida. Era conocido por sus modos aristocráticos y su diplomacia, pero también por ser un coleccionista y por ser dueño de un taller de pintura que daba muchos beneficios. La exposición del Hermitage de Holanda cuenta con una de las obras más aclamadas del pintor: El descenso de la cruz, un cuadro de una compleja composición que hasta ahora no había sido cedido a ningún museo.

Enamorados de Rubens

Fueron muchos los artistas que se enamoraron y aprendieron de Rubens, por ser alumnos o simplemente por ser coetáneos del maestro. Su pupilo más aventajado fue el elegante Anton van Dyck (1599-1641), que ocupa un lugar privilegiado en la muestra. La delicadeza de sus retratos a aristócratas y nobles cautivaron a las cortes europeas.

Jacob Jordaens (1593-1678) es el tercer gran maestro de la selección. No estudió con Rubens, pero fue una influencia clara en la exuberancia barroca de sus óleos.

Las escenas diarias de David Teniers el Joven, los emotivos retratos familiares de Cornelis de Vos o los lustrosos animales de Frans Snyders redondean el catálogo de obras maestras de arte flamenco que posee el Hermitage de San Petersburgo, fruto del afán coleccionista de la emperatriz rusa Catalina la Grande (1729-1796), una entusiasta del arte y de los ideales de la ilustración.

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