'Carrer de Valldonzella'
Dos de los carteles de Ojo Señor, en la calle de Valldonzella Ojo Señor

"Nos gusta la idea de que alguien te mire a los ojos en plena noche y te esté obligando a mirarle, que te hipnotice", dicen como lema. Ojo Señor es un equipo de dos personas con colaboradores ocasionales.

Hace sólo unos meses comenzaron a poblar Barcelona de su arte callejero nocturno. La noche es un requisito indispensable: los carteles que pegan sólo se pueden disfrutar en la oscuridad.

El brillo de las retinas de un gato en la oscuridad fue la inspiración que dio lugar al proyecto. En las cuencas agujereadas de los personajes colocan pequeñas bombillas LED (diodos emisores de luz). Los pósters se convierten así en una pequeña escena de terror, con una mirada sin pupilas que quita expresión a los rostros.

Aunque tienen a varios personajes esperando a ser imprimidos, los niños demoniacos del clásico del terror El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960) son sus grandes modelos.

Con un característico pelo color platino, los críos de la película británica encendían los ojos cada vez que utilizaban sus poderes para controlar a la humanidad. Ojo Señor los ha tomado como símbolo. Desde los rincones poco iluminados,dejados o abandonados, los sitúan en los lugares más oscuros para crear la atmósfera tenebrosa que buscan.

Edgar Allan Poe rodeado de gatos

Su última creación es un retrato del escritor Edgar Allan Poe rodeado de gatos negros, en honor a uno de sus relatos. En el miedo y la ciencia ficción ven un filón "para llenar las calles" de imágenes que hagan al transeunte parar y mirar las paredes menos cuidadas de una callejuela.

En el miedo y la ciencia ficción ven un filón "para llenar las calles" de imágenesEn la red apenas hay un puñado de imágenes de su trabajo en un escueto microblog. No tienen pretensiones ni se toman en serio su misión. "No hay mucho que saber de nosotros, somos gente extraña de quienes no hay nada bueno que aprender. Las fotos son todo lo que queremos mostrar", dicen con supuesta falta de pasión, como jugando a ser los niños de El pueblo de los malditos.