Arturo Ripstein
Arturo Ripstein, con Luis Felipe Tovar y Ariana Gil. F.P/AGENCIAS

El realizador mexicano Arturo Ripstein ha cerrado la competición del Festival de San Sebastián con 'Las razones del corazón', una "Madame Bovary" rebajada a la mugre con la que podría ganar su tercera Concha de Oro y que compartió jornada con la discutida 'Americano', del francés Mathieu Demy.

Si compites lo que quieres es ganar, si pierdes te resignas Ripstein busca cumplir aquello de que no hay dos sin tres y, después de 'Principio y fin' y 'La perdición de los hombres', busca la tercera Concha de Oro.

"Si compites lo que quieres es ganar, si pierdes te resignas", reconoce Ripstein en una entrevista.

"Los de corbata nunca me han salido bien", asegura quien empezara como ayudante de Luis Buñuel y quien renuncia a la pompa y el miriñaque de Flaubert para descender a esa escoria a la que sabe sacar brillo y humanidad.

Ripstein radiografía esas sinrazones del amor que siempre tienen como centro al personaje que interpreta como una fiera Arcelia Ramírez.

Todos tenemos algo de Madame Bovary Sin salir de un edificio cochambroso, la película dinamita las paredes de la desesperación hasta convertir el amor en la manera más destructiva de egoísmo. "No hay otro componente en el amor, ya lo decían los románticos alemanes en el siglo XIX. Es el tú y yo. El puro egoísmo", explica el realizador, y quizá sea ese, en última instancia, el sentimiento con el que todo el mundo puede identificarse.

"Todos tenemos algo de Madame Bovary. Esta cosa insaciable, este dolor de la vida que no te sabe y que necesita más", explica la protagonista, que suena fuerte a última hora como posible Concha de Plata a la mejor actriz, diez años después de participar en este mismo festival con otra película de Ripstein, 'Así es la vida', basada en otro personaje colosal, Medea.

Y así, por mucho que traslade de época, de país y de categoría social, 'Madame Bovary' mantiene intacta su complejidad, su potencia y su tragedia sin necesidad de cambiar en esencia nada. "La locura del amor es siempre la misma. No hace falta ponerle giros ni membretes", concluye el cineasta.

'Americano' de Mathieu Demy

Mientras Ripstein crea un universo en un solo escenario, Mathieu Demy recorre varios países -Francia, Estados Unidos y México- pero no se encuentra en 'Americano', película que dirige y protagoniza y en la que ha contado con Carlos Bardem, Geraldine Chaplin y Salma Hayek.

Hayek se marca un 'striptease' a ritmo de 'Going to a Town' La película, una mezcla de géneros entre la road movie, el cine negro, el drama de personajes y la cinta de aventuras, cuenta la investigación que realiza un hombre sobre su propia madre.

Bardem, que de hecho escribió un libro sobre su madre, Pilar Bardem, se sintió atraído por 'Americano', precisamente, por ser la crónica de "ese momento en el que te das cuenta de quienes son realmente tus padres".

Y una vez más, él encarna a un hombre que desprende corrupción como dueño del local que da título a la película, en el que Hayek se marca un 'striptease' a ritmo de 'Going to a Town', de Rufus Wrainwright.

"Me gustaba Carlos porque es dos veces más grande que yo y en la película tengo que pegarle", bromea el actor y director, que también ha contado en su película, para cerrar el círculo de sagas artísticas, con Chiara Mastroianni, hija del protagonista de 'La dolce vita'.

Con estas dos cintas cerrando las dieciséis candidatas a la Concha de Oro, la Sección Oficial queda vista para la sentencia del jurado presidido por Frances McDormand, que ya ha comenzado a deliberar para elegir a la que coronará el palmarés de esta edición.