El concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Ibiza, Juan Daura, ha cifrado la deuda municipal acumulada por la anterior alcaldía en 40,7 millones de euros, de los que 7 millones se deben a proveedores, por lo que ha anunciado una batería de medidas que la corporación llevará a cabo en los próximos meses con el fin de solucionar la situación financiera de la institución.

Daura asegura que el actual estado de las arcas de la corporación es el resultado de una "mala gestión" y ha puesto como ejemplo el déficit de 4,8 millones con el que se cerró la liquidación del año 2010. "Se gastaba más de lo que se ingresaba, por eso se tenían que endeudar para tapar los agujeros que cada año se producían", ha añadido.

Según explica el Consistorio, un estudio pormenorizado de la deuda revela que, entre el año 2001 y 2010, se solicitaron préstamos por un valor superior a los 35 millones de euros a entidades financieras y que de esa cantidad se han devuelto hasta la fecha 12,5 millones, por lo que queda aún pendiente de devolver 22,5 millones de euros, con sus intereses correspondientes.

Además, a la cantidad que queda por devolver, hay que añadir un aval de la sociedad IMVISA por valor de 3,5 millones, una póliza de 1,5 millones también suscrita por IMVISA, otra póliza de 5 millones de euros a devolver a finales del presente mes de septiembre, facturas a proveedores pendientes de pago por valor de 7 millones de euros y el coste de la expropiación de la antigua plaza de toros por un importe de 1,2 millones de euros.

En este sentido, Vila intentará renegociar la deuda contraída con diversas entidades financieras y proveedores, teniendo en cuenta que a estos últimos se les adeuda más de 7 millones de euros.

Por otra parte, el Ayuntamiento también quiere erradicar los abonos que hace en concepto de alquiler de locales en los que se realizan servicios que podrían ser efectuados en edificios municipales, rentabilizando así, las propias instalaciones de la corporación.

Asimismo, otro de los aspectos que ha indicado el concejal para reconducir la situación económica es la venta de activos improductivos y el ajuste de los gastos al máximo.

Además, el Ayuntamiento también quiere ofrecer subvenciones para la reforma de las fachadas de Dalt Vila y La Marina, que están en estado ruinoso. De esta forma, estas inversiones se recuperarían con licencias de obras y reactivarían la productividad de las empresas de construcción.

Daura ha explicado que el objetivo de todas estas medidas es "conseguir un presupuesto equilibrado y bajar la deuda, para luego poder invertir lo que pagamos en devolución de capital e intereses". "La ciudadanía tiene derecho a conocer en la situación que nos han

dejado, que es muy difícil", ha zanjado el concejal.

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