El Parlamento griego ha logrado aprobar este miércoles el plan de ajuste que desbloquea la ayuda de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario internacional (FMI) para evitar la quiebra del país. El paquete de medidas incluye 28.400 millones de euros en medidas de ahorro y subidas de impuestos, además de recortes sociales, y prevé recaudar unos 50.000 millones mediante privatizaciones. Será hasta 2015.

Tras un tenso debate de tres días, el Gobierno logró un respaldo de 155 votos, superando la mayoría absoluta necesaria de 151, mientras que 138 votaron en contra, cinco se abstuvieron y dos no acudieron a la cámara, que cuenta con de 300 escaños. El diputado socialista que votó en contra, Panagiotis Kurumplis, ya ha sido expulsado del PASOK, lo que reduce la mayoría parlamentaria del Gobierno a 154 escaños.

El primer ministro griego, Yorgos Papandréu había instado a los diputados a escoger entre "el camino duro del cambio o la catástrofe", en una intervención previa a la crucial votación en el Parlamento. "La suspensión de pagos cerraría el sistema de salud, las escuelas, reduciría las pensiones en un 80% y los sueldos de todos los funcionarios públicos", advirtió el jefe del Gobierno.

Debemos por todos los medios evitar que se derrumbe el país Por ello, dijo: "Debemos por todos los medios evitar que se derrumbe el país, corregir los errores y avanzar con iniciativas comunes". "Hoy pedimos un voto de confianza, no al Gobierno, sino por una Grecia diferente, con perspectiva y esperanza", afirmó.

El plan con las nuevas medidas de austeridad es condición para que la UE y el FMI entreguen al país heleno en julio el quinto tramo de ayuda del primer plan de rescate, aún pendiente y por valor de 12.000 millones de euros, al tiempo que abre las puertas a un segundo plan. Esta se veía como la única manera para evitar la suspensión de pagos de Grecia, porque no hay un plan B, según ha insistido la Comisión Europea (CE).

Medias impopulares

El Gobierno griego ha conseguido así una mayoría suficiente para aprobar el plan de austeridad que abra la llegada de financiación exterior, pese a la impopularidad de las medidas. La mayoría gubernamental se ha visto apuntalada por la deserción de una diputada de la conservadora Nueva Democracia, que ha abandonado la disciplina de partido y ha votado a favor del plan de ajuste.

El Gobierno aspira a recaudar 78.000 millones de euros hasta 2015 A ello se une el cambio de opinión de uno de los diputados disidentes de la formación gubernamental socialista, con lo que el primer ministro, Yorgos Papandréu, ha conseguido el apoyo de al menos 155 diputados, cuando se requerían 151 para aprobar los ajustes.

"Espero que con mi voto a favor contribuiré a sacar adelante el país", dijo la diputada conservadora Elsa Papadimitríu, que se desmarcó de la consigna a favor del "no" de su formación.

El líder de la formación, Antonis Samarás, desechó cualquier acuerdo con los socialistas, pese a los reiterados llamamientos a favor del consenso por parte de Papandréu y de las exigencias de unidad provenientes de la Comisión Europea (CE).

Segunda jornada de huelga


Mientras, los trabajadores prosiguen este miércoles sus protestas en una segunda jornada de huelga general que desde la madrugada del martes ha paralizado el transporte en el país, alterado sus vuelos, afectado la actividad económica y ha traído la violencia a la calle tras un mes de pacíficas protestas de parte de los decenas de miles de descontentos en la plazas del país.