La ceremonia de desmovilización de los Bloques Héroes del Llano y Héroes del Guaviare se cumplió en el caserío de Casibare, cerca al municipio de Puerto Lleras, en el departamento del Meta, 170 kilómetros al sureste de Bogotá.

Con la nueva entrega de armas ascendió a 30.140 el número de combatientes paramilitares que se han desmovilizado en medio de la negociación de paz entre las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el Gobierno del presidente Álvaro Uribe.

'Podemos ya decir hoy que formalmente las Autodefensas Unidas de Colombia dejan de existir, a partir de hoy son cosa del pasado', dijo el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo.

Los dos frentes paramilitares que depusieron las armas, dirigidos por los comandantes conocidos con los alias de 'Jorge Pirata' y 'Cuchillo', formaron parte de las AUC pero se habían declarado en disidencia por enfrentamientos internos en esa organización, calificada como terrorista por Estados Unidos.

En la negociación de paz entre los paramilitares y el Gobierno se han cumplido 35 actos masivos de desmovilización en todo el país.

Al acto asistió Restrepo y el jefe de la misión de apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), Sergio Caramagna.

Los paramilitares que se desmovilizaron el martes entregaron 959 armas y 26 vehículos, informó Restrepo.

NEGOCIACIÓN CUESTIONADA

Los paramilitares son grupos armados ilegales que surgieron en la década de los años de los 80 con el apoyo económico de terratenientes, ganaderos, comerciantes y narcotraficantes perseguidos por la guerrilla izquierdista.

Esos escuadrones son acusados de asesinar a miles de civiles, de cometer las peores violaciones de los derechos humanos y de haber contado con el apoyo de algunos sectores de las fuerzas armadas para su guerra sucia contra la guerrilla.

La negociación de paz entre el Gobierno y los paramilitares fue criticada por las Naciones Unidas y grupos de derechos humanos pues el Congreso aprobó una polémica ley que establece cárcel de entre cinco y ocho años para jefes de esos grupos acusados de asesinatos, masacres, torturas y desaparición forzada.

Adicionalmente, los críticos aseguran que la negociación no garantiza que los paramilitares desarticulen sus estructuras criminales y de narcotraficantes, ni que indemnicen a los familiares de sus víctimas.

El miércoles otros 300 combatientes del frente Elmer Cárdenas de las Autodefensas Campesinas, que controlan una estratégica región del departamento de Antioquia, al noroeste de Colombia, en la frontera con Panamá, tienen previsto entregar sus armas.

Ese frente paramilitar se mantuvo al margen de la negociación de paz entre el gobierno y las AUC, que se inició a mediados del 2003, y realiza en la actualidad un proceso independiente.*.