La consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, se ha mostrado convencida de que las ayudas ofrecidas por la Unión Europea para contrarrestar las pérdidas ocasionadas por la crisis del pepino no cubren "ni de lejos" el problema generado en el sector hortofrutícola, fundamentalmente en las comunidades autónomas que producen para el exterior.

En declaraciones recogidas por Europa Press, Clemente ha abogado asimismo por valorar la repercusión a medio y largo plazo de esta crisis en la producción de hortalizas que, en el caso de Castilla y León, va a iniciar la recolección en productos como las zanahorias, las patatas, las cebollas y los ajos, destinados al mercado nacional pero que podrían verse afectados por la restricción de la exportación de las hortalizas de otras comunidades.

"Es necesario evaluarlo, confío que el Ministerio lo haga", ha continuado la consejera de Agricultura que ha explicado que su "preocupación" en este caso se sustenta en la "demora injustificada" y el retraso del Gobierno de la nación en la gestión de esta crisis.

Silvia Clemente ha defendido al respecto los "exhaustivos" y "pormenorizados" controles que estipula la trazabilidad de los productos alimenticios desde el origen al final de la cadena que, según ha advertido, podrían haber despejado todas las dudas en 24 horas y no en una semana.

"El Gobierno ha estado muy lento", ha continuado la titular de la cartera de Agricultura y Ganadería, que ha lamentado el retraso del Ejecutivo nacional en informar a la población sobre los pormenores de esta crisis y en la adopción de acciones frente a la actuación de la Unión Europea. Finalmente, ha advertido de las "negativas consecuencias" de esta problema si no se consigue restablecer el mercado.

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