Ratko Mladic.
Ratko Mladic. ARCHIVO

El exgeneral serbobosnio Ratko Mladic, uno de los hombres más buscado de los Balcanes, ha logrado eludir a la justicia durante más de 15 años, una hazaña sólo posible gracias al apoyo de una red de colaboradores que, durante un tiempo, tuvo conexiones también en altas esferas del poder en Serbia.

Pese a la orden de captura, Mladic siguió teniendo una apacible vida protegido por el régimen de Milposevic

Pese a que en 1996 el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) ya emitió una orden de captura, Mladic siguió teniendo una apacible vida protegido por el régimen del autoritario presidente serbio Slodoban Milposevic, caído en 2000. En esa época hubo apariciones de Mladic y se dejó ver en partidos de fútbol e incluso siguió viviendo en su domicilio de Belgrado.

Con la caída de Milosevic, se perdió la pista de Mladic, que sólo reapareció en mayo de 2011, en una aldea a 100 kilómetros de Belgrado. Mladic no vivía allí con un nombre inventado, como informaron algunos medios en un primer momento tras su captura, sino que tenía un documento de identidad, aunque caducado, y no estaba disfrazado.

Durante estos años, las autoridades serbias fueron acusadas de amparar a Mladic, inculpado del genocidio de Srebrenica y del brutal asedio a Sarajevo durante los tres años y medios de la guerra bosnia. La propia exfiscal del TPIY Carla del Ponte afirmó en varias ocasiones que Mladic permanecía escondido en Serbia.

Considerado héroe de guerra

Los registros domiciliarios de familiares, colaboradores e incluso de la casa de la esposa de Mladic se sucedieron durante años, en un intento de encontrar pistas en el círculo de colaboradores que protegía al exgeneral. Se considera que el número de personas que ayudaban a Mladic a esconderse se ha ido reduciendo y que el final quedó en un pequeño núcleo, posiblemente de sus familiares.

La policía ha aumentado las medidas de seguridad en Belgrado, escenario en el pasado de choques violentos

Pese a la orden internacional de búsqueda y captura, el exgeneral sigue siendo considerado por muchos serbios como un héroe de guerra. Una encuesta publicada la misma semana de su detención indicaba que sólo el 7 % de los serbios estaría dispuesto a delatar el paradero de Mladic, pese a la suculenta recompensa de 10 millones de dólares que ofrecían las autoridades serbias por su captura. Ese sondeo muestra que el 51 % de los serbios no revelaría el escondite de Mladic, el 40 % lo considera un héroe y sólo el 34 % estaría de acuerdo con su arresto.

Entre quienes consideran a Mladic un héroe o, al menos, un patriota, se cuenta el ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS), que se opone a la cooperación con el TPIY, y que señalaba ayer que el arresto de Mladic es un "acto indignante".

Algunas organizaciones "ultras" habían asegurado que protestarán por su captura. La policía ha aumentado las medidas de seguridad en Belgrado, escenario en el pasado de choques violentos, tras la captura, en 2008, de Radovan Karadzic, otro serbobosnio en la cabeza de la lista de acusados del TPIY.

El analista serbio Dejan Anastasijevic consideró, sin embargo, poco probable que haya incidentes violentos ahora que la situación política en Serbia ha cambiado y porque también han bajado las tensiones reinantes por la independencia de Kosovo. "Creo que las autoridades sienten ahora mucho menos peligro claro y directo de que una oleada de gente pueda salir y demoler Belgrado", según Anastasijevic.

Trabajaba de albañil

La prensa serbia aseguraba hace una año, cuando Mladic fue arrestado, que el presunto criminal de guerra serbio Ratko Mladic trabajaba como albañil en la provincia de Vojvodina, donde se había escondido en la casa de un primo.

Era como un trabajador cualquiera. Trabajamos juntos y sigo consternado

El diario Blic entrevistaba a un estudiante que afirmaba haber trabajado el año pasado con Mladic, de 68 años, en una obra de construcción en Zrenjanin, 85 kilómetros al norte de Belgrado. "Era como un trabajador cualquiera. Trabajamos juntos y sigo consternado. No puedo cree que Milorad Komandic es en realidad Ratko Mladic", dijo el joven, identificado por el diario sólo como R.R.

Algunos medios serbios sostenían que Mladic tenía una identidad falsa, lo que las autoridades han desmentido ya, aunque cabe la posibilidad que el exmilitar simplemente se identificara con otro nombre.

El estudiante aseguró que en verano de 2010 compartió con Mladic un almuerzo en una obra de construcción financiada en parte por la Unión Europea (UE). Incluso le llegó a decir que tenía un gran parecido con el buscado criminal de guerra, a lo que éste habría respondido entre risas que "muchos se parecen a Mladic".

El estudiante agregó en la entrevista que Mladic "nunca hablaba de política. Parecía un hombre simple que hacía los trabajos más sencillos". "Lo único que podría relacionar con Mladic era su parecido físico", concluye R.R. en la entrevista de Blic, un diario sensacionalista, de los más leídos de Serbia.