Ha habido que esperar tres años para que el Ajuntament de Barcelona vuelva a sortear pisos para jóvenes. Son 188 apartamentos para un total de 11.017 candidatos. La lista de los admitidos ocupa 166 páginas.

Esta vez no se ha escogido la polémica fórmula-espectáculo del sorteo retransmitido por TV y, ahora sí, se intentará «preservar la intimidad» de los aspirantes.

Se trata de una promoción de 144 apartamentos de alquiler en Camp de Ferro, 17 (Sagrera) y 40 más en Sardenya, 158 (l’Eixample).

De 40 metros cuadrados

Tienen un precio mensual de unos 180 euros (gastos aparte). Son apartamentos de 40 m2 con una habitación, un baño, una cocina americana, sala de estar y zonas comunes como la lavadora o un salón con televisión.

Una portavoz del consistorio justifica esta tardanza en la adjudicación de nuevos pisos en que buena parte de la construcción de pisos sociales se ha destinado a remodelaciones de barrios y a cubrir desalojados como los del Carmel.

El presidente del Consell de la Joventut de Barcelona, Fabián Mohedano, comprende este retraso, pero reclama la construcción de un «parque potente de viviendas de alquiler» y pide al Ajuntament de Barcelona que intente «influir sobre las constructoras, que suman grandes beneficios».

2.000 pisos este año

Esta adjudicación «parece extraordinaria, pero es más normal», indica la portavoz del consitorio. «Estamos construyendo 10.000 apartamentos sociales. De ellos, más de 3.000 son para jóvenes y tercera edad. En los próximos meses adjudicaremos hasta 2.000 pisos de compra venta y alquiler», concluye.

Nada que recuerde al último ‘show’

Pasa el tiempo y cambian las formas, después de las críticas recibidas tras el último sorteo. Era el 16 de marzo de 2003 y faltaban pocos meses para las elecciones. El escenario: el Teatro Victòria. El show fue retransmitido por la televisión local municipal BTV y amenizado por los humoristas de El Terrat de Andreu Buenafuente. En aquella ocasión 17.687 jóvenes optaban a 1.054 viviendas (17 aspirantes por piso). Esta vez, la proporción es peor: 59 personas por piso, y además no se permitirá el acceso a los medios de comunicación.