La izquierda gana los comicios cantonales galos y cae el partido de Sarkozy

  • Las elecciones han estado marcadas por la baja participación.
  • Los socialistas se beneficiaron de los votos de ecologistas y comunistas.
  • Los ultraderechistas del Frente Nacional logran entrar en las instituciones locales.
Funcionarios electorales cuentan los votos de la segunda ronda de las elecciones locales en un centro de votación en Lattes, cerca de Montpellier, Francia.
Funcionarios electorales cuentan los votos de la segunda ronda de las elecciones locales en un centro de votación en Lattes, cerca de Montpellier, Francia.
EFE / Guillaume Horcajuelo

La izquierda se impuso este domingo en las elecciones cantonales francesas, que estuvieron marcadas por la baja participación, la caída del partido del presidente, Nicolas Sarkozy, y por la importante subida del ultraderechista Frente Nacional (FN), que logra entrar en estas instituciones locales.

Con apenas un 46%, el Partido Socialista logró más del 36% de los votos, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) menos de un 19% y el FN más de un 11%, según datos oficiales.

Los ultraderechistas no lograron la gran subida que les auguraba su resultado de la primera vuelta, pero colocaron algunos de sus candidatos en los consejos departamentales, lo que les permitió gritar victoria en la noche electoral.

La líder del FN, Marine Le Pen, alabó los "progresos espectaculares" de sus candidatos, logrados "tanto frente a rivales de izquierdas como de derechas", lo que prueba que su partido tiene "vocación mayoritaria" para ganar una gran elección.

Un nuevo sondeo publicado este domingo por la noche otorga a la ultraderechista un puesto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año que viene por delante de Nicolas Sarkozy.

A poco más de un año de los comicios presidenciales, los resultados de las elecciones del domingo fueron considerados por todos los líderes políticos como proyecciones nacionales.

La socialista, Martine Aubry, consideró que el resultado de las Cantonales "abre la puerta del cambio" que debe concretarse en 2012.

Los socialistas arrebataron varios departamentos a la derecha y se presentaron como la primera fuerza política del país, un patrimonio que Aubry pidió rentabilizar en las presidenciales del año próximo con un proyecto "que devuelva la ilusión de los franceses" y con "la unión de toda la izquierda".

Las cantonales son las segundas elecciones de ámbito nacional que ganan los socialistas desde que Aubry se hizo con las riendas del partido, tras las elecciones regionales del año pasado, lo que consolida su liderazgo en la formación.

Primarias socialistas en verano

El mes próximo, el Partido Socialista presentará su programa para conquistar el Elíseo y en verano se celebrarán las primarias con las que designarán su candidato.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, es el candidato mejor valorado en las encuestas, pero todavía no ha mostrado su intención de presentarse.

En las cantonales, los socialistas se beneficiaron de los votos de formaciones ecologistas y de los comunistas en las circunscripciones donde no pasaron a la segunda vuelta.

Sarkozy, el gran castigado

El principal castigado de la noche electoral fue la UMP de Sarkozy. Su secretario general, Jean-François Copé, explicó la caída por los efectos de la crisis económica, que pasaron factura al Gobierno y no ocultó su "decepción" por el resultado.

Agregó que los socialistas "tampoco tienen motivos para alegrarse" porque "su victoria ha sido menos importante de lo que venían anunciando".

Un argumento que compartió el primer ministro, François Fillon, quien consideró que sus candidatos "resistieron bien pese al contexto de crisis".

Copé reconoció que muchos de sus votantes se abstuvieron pero otros apoyaron al FN, lo que merece "una reflexión" interna.

"Hemos escuchado el mensaje", afirmó el líder de la UMP, que tras la primera vuelta no dio consigna de voto a sus electores en los cantones donde no lograron pasar a la segunda.

Esa estrategia provocó divisiones internas en el partido, entre sectores que consideran que la UMP debe afrontar los debates que alimentan el electorado del FN, como la inmigración o la identidad nacional, y quienes piensan que hay que alejarse de los ultraderechistas.

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