La acuicultura, otra forma de cultivar 'verduras', contado por una de las pocas mujeres que lo hace en España

Cristina Garía, directora general de 'Algas La patrona'
Cristina Garía, directora general de 'Algas La patrona'
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Cristina Garía, directora general de 'Algas La patrona'

Cuando pensamos en una mujer que se dedica al cultivo y recolección de vegetales lo primero que se nos viene a la cabeza es una agricultora. Pues no. En esta ocasión hemos querido saber cómo es la vida de una agricultora marina, o lo que es lo mismo, una acuicultora, y así hemos dado con Cristina García Díaz, licenciadas en Ciencias medioambientales y fundadora de Algas La Patrona.

Empecemos por el principio ¿Qué es la acuicultura? “Es la cría o cultivo de peces, moluscos, crustáceos y algas. Se llama así porque se hace en agua, acui; agri sería el equivalente en tierra”, explica Cristina y a continuación matiza: “es cierto que en tierra firme se habla de ganadería cuando se trata de la cría de animales y de agricultura cuando son vegetales, pero en el mar está todo mezclado bajo la palabra acuicultura”.

Las algas se recolectan y se cultivan

Cuando Cristina acabó la carrera se marchó a Canarias y allí estudió un master con el que se especializó en acuicultura. “Concretamente me centré en las algas. Nosotras trabajamos de dos maneras: o bien recolectamos las algas, vamos al mar y las cortamos cuando es el mejor momento, como en tierra se hace con las setas, por ejemplo. O bien las cultivamos. Esto se hace mediante unos sistemas de fondeo, ponemos unas estructuras fijas en el mar donde fijamos la plántula (lo que sería el equivalente a la semilla en agricultura) que va creciendo y alimentándose de los nutrientes del medio marino.

Las algas en gastronomía son las grandes desconocidas.
Las algas en gastronomía son las grandes desconocidas.
Getty Images/iStockphoto

Algas de termporada

Hablando con Cristina descubrimos que hay algas de temporada que se dan en una zona u otra “dependiendo de la temperatura del agua, de las corrientes, de los nutrientes que les llegan. Hay algas que viven más en el fondo, en hábitat submareales y otras más cercanas al litoral que quedan expuestas cuando la marea baja.

Un producto que es 'mágico'

¿Y cómo le da a alguien por especializarse en algas? “Básicamente toda mi experiencia profesional previa había sido en acuicultura de peces, pero también de moluscos y de crustáceos, y quería hacer algo diferente. Me atraía muchísimo el mundo de las algas porque tienen infinidad de usos, desconocidos muchos de ellos y son un mundo absolutamente maravilloso para mí. Tienen propiedades nutritivas, terapéuticas... pero yo me centré en la alimentación humana y en utilizar este recurso que tenemos en nuestro país y que no está muy explotado y que apenas conocemos y que, por lo tanto, apenas comemos”. De hecho, la mayoría de los vegetales marinos que se consumen en España llegan a través de Asia, gracias a los restaurantes de comida asiática. Esto es lo que Cristina quería cambiar y se dijo: “oye, ¿por qué no consumir nuestras propias algas?”.

Y se puso manos a la obra. “Yo veía que cada vez se hablaba de una alimentación más sana, menos procesada, con materia prima de cercanía… Así que lo dejé todo y me centré en este proyecto en el que hay todo un mundo por descubrir y que tiene muchísimo potencial”.

Nos describe las algas como un ‘tesoro’. “Se usan en cosmética, en alimentación, en elaboración de recipientes… es impresionante, te pones a indagar, empiezas a ver la cantidad de cosas que se están haciendo con las algas. Hasta botellas que parecen de plástico pero que están hechas de algas que se biodegradan”

Un mundo desconocido

El principal problema al que se enfrenta Cristina es el desconocimiento que hay sobre este producto. “Hablando de alimentación humana básicamente el mayor  hándicap o reto al que nos enfrentamos es que no comemos algas porque no tenemos tradición culinaria. En Asia sí la tienen y llevan cientos de años comiendo algas porque es un ingrediente básico en su dieta”.

Y hay otro ‘problemilla’: “si finalmente las compramos, porque hay gente que dice ‘voy a probar que he oído que están ricas y son saludables’; las compra, las lleva a casa y ahí se quedan porque no sabe qué hacer con ellas”. “Nosotras apoyamos mucho la venta del producto con recetas, con contenido en redes sociales, pero es verdad que esa es una brecha que poco a poco se debe ir reduciendo. Gracias a los medios de comunicación y gracias a que cada vez más cadenas de distribución empiezan a introducirlas son más visibles”.

¿Es un sector muy masculino?

Teníamos la duda de si este sector, al igual que ocurre en el mundo de la agricultura y la ganadería, era eminentemente masculino. “Quizá no sea tan masculinizado como la agricultura, pero yo en Galicia, soy la única mujer productora de algas. Hay otra más, pero yo soy la única compradora en lonja. Yo no he notado más trabas por ser mujer, por ejemplo. Creo que a mí me tratan igual que al resto, no he notado esa diferencia. Y no es común que traten con mujeres porque los empresarios suelen ser más hombres, pero ellos son los que se tienen que acostumbrar”.

Se queda pensando y añade: “En ese sentido, a la hora de negociar, hay veces que quizá te puedan tratar de otra manera, pero al final si  los tratas con seriedad y profesionalidad, te van a tener que hablar en los mismos términos. Al principio puede que sí notase que me tomaban menos en serio, pero eso ya está más normalizado”.

Balance positivo

Cristina lleva cuatro años embarcada en este proyecto y el balance le sale bien. “Es verdad que la pandemia no ha ayudado en muchos sentidos porque que yo estoy abriendo mercado, haciendo clientes. Muchos de mis pedidos son primeros pedidos incluso hoy. Pero han ido apareciendo otros clientes y mercados, sobre todo fuera de España, por el norte de Europa, que nos han ayudado a seguir creciendo. Hasta el día de hoy hemos crecido todos los años. Vamos bien. Estamos en el camino, trabajando muchísimo y al final el esfuerzo tiene su recompensa".

Emplazamiento clave

El lugar en el que vive Cristina, Galicia (Cambados), tampoco es casualidad. “Aquí es donde más riqueza hay. Los productos estrella son el alga 'wakame', que es la más conocida por los restaurantes japoneses; y la 'Kombu'”.

Cristina tiene un mantra que repite sin parar: “hay que pensar en las algas como en una verdura, y usarlas como tal. Ponerlas en todos los platos, en la pizza, en un revuelto con huevos, una tortilla de patata, aderezando un plato de pasta... Los carbonara con 'bacon' con un poco de 'wakame' están riquísimas o en un potaje con legumbres, un salteado de champiñones, de gulas…”

Alga Kombu deshidratada
Alga Kombu deshidratada
Cortesía

Para ella es muy importante la divulgación. La aparición, hace años, de cocineros como Ángel León, El chef del mar, ha contribuido muchísimo. “Sí. Todo lo que sea divulgación y hablar de las algas ayuda. Estos chefs que aman tanto este este recurso, porque descubren las potencialidades que tiene y quieren ofrecer algo diferente, son vitales".

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