El pasado mes de septiembre, se retiró la ley que prohibía conducir a las mujeres en Arabia Saudí. Ahora también pueden acceder a los campos de fútbol. Poco a poco la sociedad va avanzando en materia de igualdad de género, pero aún queda un largo camino por recorrer. Hacemos un repaso por los cinco continentes para descubrir las injusticias que todavía sufren las mujeres en cualquier parte del mundo.

Las legislaciones más sexistas se dan en los países de Oriente Medio y el Norte de África. Arabia Saudí sigue siendo el país que encabeza la lista.

Las saudíes tienen restricciones en todos los ámbitos de su vida. No pueden salir de casa sin un mahram (guardián), que suele ser el marido o el padre. Esto se fundamenta en la tradición religiosa de que la libertad de movimiento hace a las mujeres vulnerables al pecado. Necesitan su consentimiento para todo, por ejemplo, para salir de la ciudad o abrir una cuenta bancaria.

Recordemos en este punto que en España, durante el franquismo, las mujeres tampoco podían abrir una cuenta ni disponer de sus ingresos de trabajo sin la autorización del marido.

Los hombres saudíes tienen tanto poder sobre las mujeres que, si su hija o esposa hace algo que ellos consideran deshonroso, tienen derecho a castigarla. En 2007 un hombre mató a su hija al descubrir que hablaba por Facebook con otro hombre.

En el sur de Asia la discriminación se acentúa cuando tienen la regla. Según una tradición hindú (prohibida en 2005, aunque en muchos lugares se sigue practicando) durante la menstruación, las mujeres deben retirarse a vivir aisladas, fuera del hogar, en una cabaña llamada Chaupadi. En el último año han muerto cuatro mujeres a causa de esto. La última por inhalar el humo de una hoguera que hizo para sobrevivir al intenso frio del Himalaya, en Nepal.

Pasamos a la educación, algo tan básico como limitado para las mujeres en algunos países. En China los profesores de la Universidad de Minería y Tecnología de Pekín piden que "se abstengan de solicitar la entrada". Da la casualidad de que las ingenierías que se imparten allí son consideradas de tarjeta verde, es decir, que garantizan el empleo después de la graduación.

Las restricciones continúan tras la etapa educativa. El mundo laboral es machista en los cinco continentes. El informe Mujer, Empresa y El Derecho, 2016, presentado por el Banco Mundial en 2015, concluye que actualmente más de 100 países tienen al menos una ley de discriminación legal. Así llaman a las leyes que impiden a las mujeres prosperar económicamente como los hombres.

En Rusia tienen 456 empleos prohibidos por ser peligrosos o dañinos para su salud reproductiva, como si la maternidad fuera una obligación. En general, estos trabajos reservados para hombres son los relacionados con la conducción, como en Argentina, donde las mujeres no pueden ser maquinistas, y con la carga y descarga: en Francia no pueden trabajar en nada que requiera levantar más de 25 kilos. Puestos a hablar de maternidad, ese puede ser el peso de un niño de cinco años.

En 18 países, como Bolivia, las mujeres casadas necesitan el permiso de sus maridos para trabajar. España está dentro de los países en los que no hay restricciones legales para la mujer en temas de empleo, pero aun así la brecha salarial permanece en el 15%. Existen leyes discriminatorias de todo tipo. Algunas cuesta creer que sean reales. En Ohio (EEUU) las mujeres no pueden llevar zapatos de charol "porque reflejan su ropa íntima".

También la presión social sobre el físico de las mujeres llega a las legislaciones de algunos países. En Tropea, un municipio del sur de Italia, no está permitido el bikini para "mujeres poco atractivas o con sobrepeso".