Una admiradora de Francia destrozada y el Presidente Chirac con la mirada perdida (Reuters).
Una admiradora de Francia destrozada y el Presidente Chirac con la mirada perdida (Reuters). Reuters

Francia ha despertado hoy con el gusto amargo de la derrota en la final del Mundial de fútbol y la tristeza añadida de que Zinedine Zidane desaparece definitivamente de los terrenos de juego de la peor manera posible.

Las caras en el metro de París eran esta mañana más largas que un lunes normal, pero no es fácil que los franceses olviden este verano de 2006, aunque la imagen no sea la de un trofeo dorado que ha volado al otro lado de los Alpes.

Los rotativos galos recogen hoy ese espíritu, aunque nadie carga las tintas directamente contra Zidane.

"Lamento eterno" es el titular del diario deportivo L'Equipe , que se pregunta por qué los franceses perdieron un partido "que estaba a su alcance" y se centra sobre todo en Zidane, del que no comprende cómo pudo agredir al rival italiano y dejar a su equipo con diez hombres.

En Libération se ve a Zidane que se echa las manos a la cabeza y un titular que resume el sentir ante la derrota: "Cruel" y, en el interior, dice que el equipo fue una "estrella fugaz" que fracasó en los penaltis al término de un partido "que dominó largamente".

'Le Parisien' da las gracias en su primera por el juego y los resultados
Le Parisien da las gracias en su primera por el juego y los resultados de la selección francesa, con un "recorrido extraordinario" que no ha podido culminar en la final, mientras de Zidane apunta que "se rompió" y se interroga sobre las causas del gesto que llevaron a agredir a Materazzi.

Le Figaro ha elegido la imagen de Zidane de espaldas sobre la cual un titular señala que "Italia arranca la Copa del Mundo" en un partido "desperdiciado por un mal gesto" del capitán francés, en alusión a su expulsión.

Pero Francia le perdona

Francia, que tenía en Zidane un baluarte de la nueva identidad nacional, no tardará en perdonarle del todo: El ejemplo más claro está en las palabras del presidente francés Jacques Chirac tras la final. "Los jugadores pueden estar orgullosos de lo que han dado de sí. No sé lo que pasó antes de la expulsión, pero quiero decir a Zidane que le tengo una gran admiración. Zidane representa los valores de este deporte y ha dado a Francia una gran honor", dijo.

"Zizou president" gritaban los aficionados franceses tras la final de 1998. Fue el comienzo de una historia de amor que ha trascendido las barreras futbolísticas y, aunque con una "mancha negra" que ha salpicado a todos como dijo el seleccionador Raymond Domenech, en Francia perdurará.