Juan Villalonga
Juan Villalonga, fotografiado en Valencia durante los días que permaneció vinculado al Valencia CF (EFE). EFE

Quince días después de su desembarco en el Valencia Club de Fútbol, Juan Villalonga anunció que deja el cargo de gestor total al que había llegado el 9 de julio tras alcanzar un acuerdo con Juan Soler, propietario de la entidad de Mestalla.

El empresario madrileño abandona el proyecto ante la imposiblidad de llevar adelante las decisiones que el cree que son necesarias para reflotar la situación económica del club. "Si me atan de pies y manos y no puedo darle una aspirina al enfermo, no puedo trabajar. ¿Qué hacemos?", reflexionaba un Villalonga que anunció su marcha y la de su equipo "sin costes para el Valencia". ¿Cuál es esa decisión? Una ampliación de capital que calificó de "urgente" y "necesaria".

Lo abandona, pero no definitivamente. Villalonga consiguió arrancarle a Soler entre una semana y quince días de margen para adquirir sus acciones con el apoyo de amigos inversores, a los que denominó "friends and family". Un acuerdo verbal, en todo caso. El ex presidente de Telefonica reconoció que le ofreció 76,7 millones de euros a Juan Soler, el "accionista de referencia", para hacerse con sus acciones y poder seguir adelante con su idea de ampliar el capital. Pero Villalonga no tiene el dinero y esta operación aún la tiene que madurar junto con socios a las que verá en los próximos días.

Las arcas ahogan al Valencia. "Estamos ante una situación muy grave". Tan grave que incluso habló de "una situación de causa de disolución". Tras pedir una auditoría -"que he encargado y pagado yo", recalcó- habló posteriormente de hasta 789 millones de euros de agujero entre diferentes conceptos. Por eso, una y otra vez, apostó por la ampliación de capital. "Pero el equipo es un enfermo que está en peligro de muerte". Su idea, realizar una ampliación de 50 millones de euros.

Villalonga explicó que Soler, repetidamente, se negó a realizar una ampliación de capital y ofreció dos soluciones mejores: vender la parcela de Mestalla y a los principales jugadores del club. "Ojalá se vendieran las parcelas", indicó; porque la venta de "los jugadores franquicia sería como si a un enfermo le amputamos los brazos".

"No voy a ser el médico que certifique la defunción", explicó un Juan Villalonga sobre la situación actual; y confiado en reflotar el club. El empresario, que dijo que le han ofrecido comprar el Milan (porque, señaló, está en venta), mostró su interés en convertir al Valencia en un equipo de referencia, en traer a un crack e introducir en la cúpula directiva "estructura de gestión y profesionalización" para "ayudar a crear valor".