Theresa Zabell
Zabell, durante su época como regatista

La vicepresidenta del Comité Olímpico Español (COE), Theresa Zabell, ha afirmado este lunes que "es un milagro" que España haya conseguido 19 medallas olímpicas en la vela porque cree que en España se vive "de espaldas al mar". Así, Zabell ha recordado que la vela es la disciplina que más medallas ha conseguido para el medallero olímpico español, pero ha lamentado la "imagen elitista" que se tiene en el país sobre este deporte y la náutica.

Del 11 al 21 de septiembre la Bahía de Santander acogerá los Mundiales de Vela"Falla que nos imaginamos maxiyates, tenemos una imagen muy elitista de la vela y eso no es así", ha afirmado, en una intervención centrada en lo relacionado con los Mundiales de Vela que se celebrarán en Santander del 11 al 21 de septiembre. En este sentido, ha puntualizado que un barco de vela "vale menos que una moto y no tiene gasolina", por lo que ha pedido ayuda para este deporte. "Muchas veces no somos conscientes de la magnitud del éxito de la vela española", ha lamentado, al tiempo que ha recordado que en los últimos campeonatos España ha logrado medalla en cinco de las diez disciplinas.

Durante su intervención en el encuentro El éxito del deporte español y la generación de recursos: la gestión inteligente, que se celebra en los Cursos Avanzados de Verano 2014 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, también ha destacado que "prácticamente" de forma ininterrumpida la vela española ha logrado medalla "en todos los eventos" desde Montreal '76.

"No se regala absolutamente nada, la medalla se gana sudando la camiseta", ha reivindicado Zabell, que ha incidido en que la vela y la náutica en general "generan mucho empleo y turismo de calidad que está dispuesto a dejarse el dinero", por ejemplo, ha concretado, en forma de patrocinios. "Eso es un beneficio para todos", ha apostillado. Igualmente, la doble campeona olímpica de 470 ha afirmado que no hace quinielas sobre futuros éxitos porque ella misma estuvo en las de los Juegos de Barcelona (1992) y Atlanta (1996) y es una situación "incómoda".