Sergio Busquets
El centrocampista de la selección española de fútbol Sergio Busquets controla la pelota ante el también centrocampista Xavi Hernández (d). EFE

España comenzó sus entrenamientos en Schruns, pueblo principal del valle austríaco de Montafon, con una sesión marcada por la intensidad del trabajo físico, en una etapa previa al Mundial en la que el seleccionador Vicente Del Bosque incide en esta preparación con sus 23 jugadores.

Con sólo 8 grados de temperatura y una fina lluvia, España se entrenó entre altas montañas austríacas que tan buenos recuerdos traen a los internacionales que vivieron la pasada Eurocopa. Lo que están viviendo desde su llegada este domingo a Schruns se asemeja al pequeño pueblo donde se gestó el mayor éxito de 'la roja', Neustift.

El domingo disfrutaron de día libre sin entrenamiento

Después de disfrutar de un día libre el domingo, en el que la expedición se desplazó por la mañana en autobús desde Innsbruck y gran parte de los internacionales acudió por la tarde a Vaduz (Liechtenstein), para presenciar la final del Europeo sub'17 que perdió España ante Inglaterra, el lunes regresó la actividad.

Del Bosque
preparó una sesión de trabajo para comenzar un día en el que habrá dos entrenamientos, que estuvo marcada por la mayor carga física y menor presencia del balón. El grado de intensidad sube estos días, que aprovecha el seleccionador para crear la base para el Mundial y dar menos importancia a los encuentros amistosos.

La mañana comenzó con una pequeña charla en el centro del campo de Vicente Del Bosque a sus jugadores. La carrera continua y series de velocidad, dieron paso en el último tramo de la intensa hora de trabajo, a ejercicios de toque y presión, para acabar con centros desde bandas y remates a portería.

En el reparto de petos, el seleccionador aún no dio pistas del segundo equipo que alineará el próximo jueves en el amistoso en Innsbruck ante la mundialista Corea del Sur. Entremezcló a sus jugadores.

Nada más acabar de estirar, los internacionales españoles se dirigieron al hotel de concentración, donde acabaron la mañana con una sesión de baño y masaje. Soltaron piernas antes de un nuevo entrenamiento a las 18.30 horas.