Corría el minuto 12 del primer tiempo en el partido copero entre el Real Unión de Irún y el Real Madrid aquel 30 de octubre de 2008. Se cumplen diez años exactos. Rubén de la Red  (Madrid, 5 de junio de 1985) venía de ganar la Eurocopa con España, era objeto de deseo de los mejores equipos de Europa. Dos veces le invitaron a irse del Real Madrid y dos veces consiguió volver por su indiscutible talento.

Aquel episodio truncó su carrera profesional y marcó su existencia. “Parece que fue ayer. Allí cambia mi vida. Un partido en el que yo estaba normal y tuve un síncope, en el que pierdo el conocimiento. Fue menos grave de lo que pareció. No tuve ni parada ni nada. Unos 25 segundos o así”.

"Estuve dos años perdido por una situación tan grave y por un cambio de vida tan drástico"

Recuerda la angustia primero, la incertidumbre después y asumir que ya no le iban a permitir volver a jugar a nivel profesional: “Al principio son muchas pruebas y el miedo de no volver a jugar. Te tiras dos años perdido, que ni tú eres tú ni ellos son ellos. Somos muy jóvenes. Teníamos 25 años. Estábamos perdidos por una situación tan grave, un cambio tan drástico, pero eso te va haciendo como persona. Cuando cerré capítulo, allí es cuando comenzó nuestra otra vida”.

"Mi hijo vino un día a casa llorando, le habían dicho que mi corazón estaba muerto y nos sentamos a ver el vídeo con él"

Un episodio en el colegio de su hijo mayor hizo compartir aquella vivencia con sus  pequeños, darle normalidad. El fútbol se acababa, pero la vida seguía: “El vídeo lo he visto muchas veces y me ha tocado enseñárselo a mis hijos. Dos no habían nacido y uno era muy pequeño. Hemos querido ser nosotros los que le enseñemos lo que sucedió. Al mayor le dijeron en el colegio algo desagradable. Un día vino a casa llorando, le habían dicho que mi corazón estaba muerto. Cosas de chicos, seguramente sin maldad, pero que hacen mucho daño. Se afrontó con naturalidad. Lo bueno es que estoy aquí y disfrutando de ellos".

"Después de lo de Dani Jarque y Antonio Puerta, nadie me quería dejar jugar"

Las repentinas y tristes muertes de dos futbolistas jóvenes sobrevolaban. Dos precedentes que influyeron de manera decisiva: “En todas las pruebas que hicimos no se veía nada. Se dio la desgracia de la repentina muerte de Dani Jarque y de Antonio Puerta. Eso encendió la alarma. Incertidumbre, nadie quería dejarme jugar y arriesgar. Yo soy una persona muy positiva. Mientras me estoy haciendo pruebas, me saco la titulación como entrenador. Me vino bien para la mente, me ayudó bastante”.

A Rubén solo se le vio llorar en la rueda de prensa en la que tuvo que anunciar su retirada. Los recuerdos del vestuario en aquellos días no son fáciles: “Fue desagradable. Esa rueda de prensa era el final. Aquí cierro una puerta y estoy buscando otra situación. Es un poco liberación, pero mucha pena de cómo fue y de lo que estaba dejando. En el vestuario hubo sensación de miedo, miedo a lo desconocido. Había compañeros que eran muy cercanos y otros que ni les veía, pero no por no estar cerca, sino por miedo a preguntar o a hacerme sufrir. Allí te das cuenta de la gente".

"Valdano me explicó que había vida más allá del fútbol"

Entre las personas que le ayudaron a nivel profesional, tiene un recuerdo para el entonces director deportivo del Madrid: “Jorge Valdano fue el que más estuvo. Era el director deportivo. Me explicaba que había vida más allá del fútbol. Aunque nosotros queramos estar contigo, lo tienes que pasar tú. En aquel momento me ayudó. También Raúl y Guti, que eran los capitanes”.

"Me encerré en mi mujer y mi hijo"

Todo su amor lo vuelca en los que sufrieron más cerca, su mejor y su pequeño primogénito: “Se aprende de la condición humana para bien y para mal. Yo me encierro en mi mujer y en mi hijo. Fue una situación que nos tocó vivir a todos. Mi hijo tenía 4 o 5 meses. Mirando hacia atrás, pude verle crecer cada momento”.

Aún con  el paso de los años, le cuesta dejar de sentirse futbolista. Pocas cosas le llenan más que jugar al balón: “Al retirarme tan joven, es difícil desprenderme del fútbol. Mi cabeza sigue estando presente. Es una deuda de que yo podía haber dado muchos más años. En el Mundial de Sudáfrica yo me puse a llorar. Estábamos contentos por el gol de Iniesta, pero pensé que yo podía estar allí. Incluso, muchos partidos en el Bernabéu me he imaginado dando pases a Cristiano Ronaldo y jugando con Modric y Kroos.  Ahora disfruto más cuando juego. Ahora es simple disfrute, volver a tener sensaciones, celebrar un gol”.

"He sido un privilegiado, he jugado con los mejores; Messi me pidió cambiar la camiseta en su primer año"

A pesar de los pesares, De la Red valora lo mucho y bueno vivido, por encima de todas las cosas y nos cuenta una anécdota sin desperdicio con Messi: “Yo he sido un privilegiado. He tenido la suerte de jugar con los galácticos: Zidane, Figo, Beckham, Ronaldo, Raúl, Iker, Roberto Carlos. He jugado con Iniesta, con Xavi. Yo he tenido suerte. Yo tengo una anécdota con Messi. Él llevaba el número 30 en el Barcelona y era su primer año con el primer equipo. En ese Barça estaban Ronaldinho, Eto’o, Deco. Yo era canterano y me quedé en el túnel esperando algún jugador del Barcelona para pedirle la camiseta. Y me vino Messi y me dijo: “Te la cambio”. Nos vimos los dos jóvenes y qué valor tiene esa camiseta hoy día”.

"Claro que me hubiese gustado un homenaje, llegué al Madrid con 14 años"

El Madrid tiene una deuda moral con él. Sus hijos merecen ver el aplauso del santuario blanco a un jugador caído en acto de servicio: “¿Un homenaje? El Bernabéu es el mejor estadio del mundo. Mirándolo con perspectiva, sí que me hubiera gustado, sobre todo por la circunstancia.  Al final, me ocurre un suceso, vistiendo la camiseta del Real Madrid, en un partido oficial con el Real  Madrid. He estado en el Real Madrid desde los 14 años. A lo mejor es egoísta, pero sí que me hubiera gustado. Claro que sí”.  Nunca es tarde para demostrar el señorío que se le supone al mejor club de la historia.