"Defiendo título junto a Anabel Medina y debutamos este miércoles, pero ayer fue el turno de mi primer partido en individuales. Gané, pero apareció el peor enemigo para un tenista: el viento".

"Es lo más molesto para jugar y, encima, ayer era racheado. Si no es un huracán, se juega sí o sí. También cayó el primer chaparrón y se produjo el primer parón, después de los dos días previos de intenso calor -llegamos a los 30º-".

"Por suerte, la lluvia no me impidió jugar porque, si no, me desespero en el club de tenis hasta que me toca jugar. Acabo harta de todo lo que me llevo para matar el tiempo: música, libros... Cuando se dan estos cambios tan repentinos los parisinos te dicen sonriendo: "¡Bienvenido a París!". Yo siempre traigo zapatos de verano y bufanda. Hay que estar preparada".