Wrestlemania se calienta: "Mickey Rourke es un bocazas, le voy a dar un guantazo"

  • Todo preparado para acoger el 25 aniversario de la Wrestlemania.
  • Las bravuconadas están a la orden del día. Jericho se llevó la palma.
  • Todos coinciden en señalar que el wrestling es de todo menos una farsa.
Maryse, Triple H y Eve, estrellas del Wrestling.
Maryse, Triple H y Eve, estrellas del Wrestling.
20MINUTOS.ES

Casi todo parece ya listo en Houston para acoger las bodas de plata de la Wrestlemania, la competición mundial más importante en el mundo del wrestling, como por aquí gusta llamarle, nada de Pressing Catch.

La mañana del viernes, pues el desfase horario lleva aquí el sol cuando en España ya manda la luna, ha tenido lugar el habitual encuentro de las superestrellas con la prensa internacional.

Abundan los japoneses, mientras el resto de enviados se diluye en tríos, parejas o 'singles'. Las instrucciones del show están claras: "Sólo cuatro minutos por luchador", así que toca decidir por cantidad o calidad, pues en 240 segundos caben no más de cuatro preguntas. Son cosas del "well........" o "you know......" que repite cada entrevistado acortando el tiempo de contacto. Después, el gong del ring y el "last question" del mánager de turno restringen aún más el asunto.

Son las ocho de la mañana y a la espera de comenzar el curro, los periodistas toman el ring montado para la ocasión: primero tímidamente, y al final ya sólo falta que un japonés se lance desde la tercera cuerda.

Van llegando uno por uno: William Regal, Chris Jericho, Carlito, Eve, Maryse y la estrella de un cartel mejorable, Triple H, que deja en cisne el cuello de Fernando Alonso.

En movimientos circulares, cada luchador va de medio en medio, riendo, posando y bostezando, habilidad en la que Jericho se lleva el premio. Tenemos dos minutos con él y entre bostezos y vistazos al móvil da el titular: "Mickey Rourke es un bocazas y le voy a dar un guantazo". Jericho combatirá en la pelea estelar contra 4 leyendas, se supone todas amistades del actor. Una de ellas, Steamboat, desmonta el guión: "Yo ni conozco a ese Rourke".

Llega el turno de Regal, caballero inglés él que se comporta como tal y reniega de cualquier gen yanquee. Ha compartido oficio fuera y dentro del ring y parece de todos, el más interesado por las preguntas y sus respuestas, apenas audibles pero razonadas.

Triple H es ya un mito, campeón del mundo una docena de veces, su afinidad con el wrestling es casi sanguínea: "Es mi vida y me ha dado todo, mujer, hijos, hermanos....", relata mientras estira su camiseta hasta el límite de las costuras. No tiene esos problemas, ni esos bíceps, el portorriqueño Carlito, que pelea con su hermano y maneja un perfecto español que, inesperadamente, apenas da jugo a la entrevista. "A mis rivales les insulto en español, les llamo cabrones o mamaos".

Quedan las dos divas, esculturas andantes y, a primera vista, con una mano de cirugía. Eve presagia su victoria para el combate del domingo, 25 luchadoras en el ring, mientras la campeona Maryse, eterna sonrisa y simpatía, le desmiente. Eso sí, coinciden en negar al wrestling como deporte machista e incluso Eve rechaza considerarse una mujer objeto, pese a que en cada combate su vestuario sea más bien escaso.

Una limousina espera para recoger a ambas, mientras a unos metros, en el Reliant Stadium, sede de la Wrestlemania 25, aun dan martillazos. La tarde del domingo acogerá a más de 70.000 personas, ávidas de un show espectacular. "No será un deporte, no, pero que nadie le llame farsa cuando un tipo puede saltar desde 15 metros sobre una mesa de madera. Eso duele", concluye el veterano Steamboat.

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